— Cuando quieras vamos al casino, total, tengo muchos reinos que me dan dinero, eso no es problema.
Le va a dar una palmada de colegio en el hombro, para irse moviendo la mano en señal de despedida
—. Nos veremos pronto.
— Eh, bueno...
Ahora es el signo quién se encuentra un poco desconcertado. No está muy acostumbrado a hablar de ese tipo de cosas, y menos que sea hacia el. También parece demasiado relajado, no se fía del todo de sus intenciones.
— Si hay boda yo hago la despedida
— Eh vamos, eso es cosa vuestra, aunque....
Quizas si se le vea algo más serio, pero para nada es hostil hacia el contrario. Le cae bien, de hecho.
— Si le haces daño a mi hermana, te mato.
O lo intenta, eso da igual. Acto seguido le dedica una sonrisa muy amable.
— "Para comprarme algo bonito a mi tendrías que estar a la venta tú, mi niño." — Hay sonrisilla de nariz arrugada porque adora a Aries con todo su ser.
— VAMOOOOOS
Ha celebrado como si hubiese ganado un torneo multiversal, incluso elevando unos pocos grados la temperatura de la zona. Va a coger las monedas, solo para lanzarle una al curioso crupier.
— Invita a mi hermana a algo bonito de mi parte.
Si le conociese, ni siquiera le habría preguntado si iba a seguir. Era imposible que el astro se echase para atrás, aunque ya tendrá tiempo para darse cuenta que le puede desvalijar si se aprovecha.
— DAME UN DOS VA
— Venga dame un cinco, venga venga va dale dale.
Se ha levantado y todo, partículas de fuego a su alrededor. Hacía tanto que no jugaba a las cartas que estaba demasiado emocionado.
Se le está saliendo humillo por las orejas. No le gusta perder, aunque está más acostumbrado que antaño. Solo va a apretar el puño y soltar una frase entre los dientes.
— Otra, dos monedas.
— No creo que pueda darte más de tres o cuatro de estas monedas, son como planetas de oro super comprimidos.
Está como ensimismado, mirando las cartas demasiado intensamente. Espera que no le tenga mucho cariño a la mesa, si pierde quizá la reviente.
— Venga dame más.