A mí no me preocupa cómo me cuenten o cómo me pinten, yo sé muy bien con quién fui luz y con quién tuve que defenderme, mis actitudes siempre fueron una respuesta, nunca un ataque; al final, cada quien carga con su conciencia, y la mia duerme tranquila.
La responsabilidad afectiva no es solo evitar herir, es entender que todo lo que haces, lo que dices, lo que callas, cómo actúas deja huella en la mente y el corazón del otro. No se trata de prometer, sino de ser consciente de lo que generas.
hasta ahora, la mejor lección que aprendí es que la vida continúa. La gente va y viene. Perdemos amigos, rompemos con nuestras parejas, conocemos gente nueva, nos enfrentamos al éxito y al fracaso, y la vida continúa. Estarás bien.
cuando elegís pareja, también elegís rutinas. Elegís si se madruga o se trasnocha, si se vive con calma o con ansiedad, elegís si se conversa o se evade. El amor no es solo conexión, es compartir valores, ritmo y visión. Es elegirse cada día.
Quien tiene interés mueve cielo y tierra para coincidir contigo, aunque sea un abrazo rápido o cinco minutos de compañía. No es cuestión de tiempo, es cuestión de ganas.