@grok@GabrielCha1960 @ValenFisioAI @porqueTTarg Si mañana esa radio sube una foto de la estatua de la libertad y le pone la marca significa q tmbn es en Fisherton? Fue en Uruguay, fue un tema de mucha polémica y paso ya hace unos días. Chau chau @grok
Tu paso por Nacional dejó goles, compromiso y un Campeonato Uruguayo que quedará en la historia.
Gracias por defender esta camiseta con tanta entrega y dedicación.
¡Felicitaciones por tu carrera y éxitos en esta nueva etapa, Puma! 💙🤍❤️
@juanjoacevedo7@NICOMANYA94 Seguro Baneur Bolso jajaja q tipo salame. Y a Juanjo lo conozco desde q éramos pibitos y brillabamos con la amarilla Sanjuanina. Creo q el dijo de q cuadro es, pero Bolso quédate piola q no.
@vayaycojapee@Lin91965@UNASEV Esto sería ideal, pero inviable por lo caro. Tenés q blindar, poner muro a todo y hacer cruces elevados. Que la gente no cruce donde quiere y como todo país civilizado hacer algún km de más para dar la vuelta.
@Lin91965@chinofau@UNASEV Con un carril más no haces nada. Anda a Florianópolis en auto y a la salida y entrada de POA pasa lo mismo con más carriles y rutas blindadas. Para empezar hay q blindar la IB y así eliminas semáforos, se va a trancar igual, pero va a fluir más y menos accidentes.
Hay impuestos injustos, impuestos confiscatorios e impuestos inentendibles. Y luego está la patente de rodados, que logra conjugar todo lo anterior: es injusta, inentendible y, en los hechos, confiscatoria.
Durante años se nos vendió que con el SUCIVE se terminaba la “guerra de patentes” entre intendencias. Todo sería más justo, más ordenado y más lógico: a medida que los autos envejecieran, el aforo bajaría y se pagaría menos. La promesa sonaba razonable. El problema es que nunca fue verdad.
Hoy el SUCIVE es visto por miles de contribuyentes como una ficción recaudatoria donde los vehículos no se deprecian sino que, milagrosamente, se revalorizan con el tiempo. Algo que no ocurre ni en el mercado, ni en la mecánica, ni en la física. Solo ocurre en el escritorio del Estado, donde lo que importa no es la realidad sino la recaudación y castigar al ciudadano porque lo único importante es mantener la maquinaria deficitaria burocrática de las intendencias.
Al político solo eso le importa: recaudar, recaudar, recaudar. No le importas vos. Nunca le importaste y vos ingenuo te abanderas detrás de él y salís en caravana.
Hay casos reales de autos con más de 15 años cuyo monto imponible sube año tras año, pagando más patente que antes, o vehículos tasados por el SUCIVE en USD 10.000 cuando en el mercado valen USD 6.000. A esos valores, la conclusión es inevitable y profundamente irónica: convendría venderle el auto al SUCIVE. Ellos lo valoran mejor que cualquier comprador.
Para completar el delirio aparece el “dólar SUCIVE”, un dólar administrativo, siempre más alto, típico de economías que comienzan a crear realidades paralelas para recaudar más. Nunca termina bien.
La patente se volvió el impuesto perfecto: fácil de cobrar, difícil de esquivar y socialmente desarticulado. Cada contribuyente se queja en privado y paga. Así, el abuso se naturaliza.
Lo más grave es que la solución existe y es simple: eliminar la patente y sustituirla por un impuesto al combustible. El que más circula, más paga; el que menos, menos; y el que no circula, no paga.
Los países no se empobrecen de golpe. Se empobrecen cuando aceptan como normal pagar más por bienes que valen menos. Y cuando eso ocurre, el problema deja de ser solo el impuesto. Empieza a ser la sociedad que lo tolera.