DISCULPEN SI EL TEXTO MUY LARGO PERO NO ENCONTRÉ MANERA DE RECORTARLO
Va a llegar un momento en que muchos cubanos decidirán olvidar cualquier tema que tenga que ver con la política de Cuba.
Sí, eso es lo que están intentando hacer la dictadura y todos estos payasos: cansarnos, dividirnos, decepcionarnos y convencernos de que la libertad es una causa perdida.
Pero la idea de la libertad de Cuba no radica en ningún hombre. Radica en la razón, en la verdad y en la voluntad de un pueblo.
Y cualquiera que, desde donde sea y bajo cualquier bandera, intente sabotear nuestra visión de una Cuba libre, debe perder toda relevancia. No merece convertirse en referente, ni en voz de nuestra esperanza; merece el ostracismo, condenado a vagar como un fantasma entre las inmundicias del algoritmo de TikTok.
La nueva narrativa ya no es «Cuba es perfecta», como se hacía en los tiempos del asesino Fidel Castro. Ahora la narrativa es otra: tenemos problemas, pero somos felices.
Y para venderla utilizan la nostalgia como anestesia, para nublarnos la vista y hacernos olvidar por qué millones de cubanos tuvieron que irse.
Lo hacen a través de figuras que alguna vez fueron relevantes —actores, cantantes, peloteros—, todos empujando en la misma dirección: hacernos creer que denunciar lo mal hecho es odiar a Cuba y hacernos sentir culpables por criticar a una dictadura.
No caigan en ese juego. No caigan en esa narrativa.
Nadie tiene que sentirse culpable por denunciar a una dictadura asesina. Mucho menos quienes pudieron escapar de ella y hoy viven en este gran país precisamente porque aquella Cuba les cerró las puertas del futuro.
Y aquí está la clave: algunos descubren que fuera de Cuba ya no tienen la relevancia que alguna vez tuvieron en aquel miserable TeleRebelde o Cubavisión. Entonces necesitan hacer ruido, provocar, escandalizar y decir cualquier estupidez con tal de volver a sentirse importantes.
Pero hay algo que el algoritmo no muestra: los cubanos de bien están demasiado ocupados trabajando, criando a sus hijos y construyendo sus vidas como para pasarse el día diciendo estupideces en podcasts de mierda.
Por eso a veces parece que ellos son mayoría.
No lo son.
No permitan que una minoría ruidosa les robe la memoria, les dicte la narrativa ni les haga sentir culpables por querer una Cuba libre.
La nostalgia puede recordar el pasado. Pero no puede decidir nuestro futuro.
Los hombres pasan. Los nombres pasan. Los oportunistas pasan. La causa de la libertad permanece.
Que nadie nos haga olvidar que Cuba puede ser libre. Y que nadie nos convenza de que debemos rendirnos.
Cuba no necesita un salvador. Necesita cubanos que no renuncien a la libertad.
@nayibbukele@nayibbukele soy un hombre trabajador, dedicado a mi familia. Profesional, soy ingeniero. De que forma podría irme a El Salvador de forma legal. Vivo lamentablemente en Cuba y pesar de haber vivido acá toda mi vida, no aguanto más vivir en dictadura.
Yo a esta Revolución no tengo que agradecerle el ser profesional, le agradezco a mi familia el sacrificio que hizo sacando dinero de dónde no había para mantenerme durante esa etapa. La Revolución por otra parte me chantajeaba con bajarme la nota si no iba a una marcha.
Jonathan David Muir Burgos spent his 17th birthday in a Cuban prison.
He was detained by the Castro regime in early March because of his Christian faith and for participating in pro-democracy protests.
Since his detention, regime operatives have denied him medical care for a skin condition that requires ongoing treatment.
The world should be outraged that the regime continues to get away with this cruelty and blatant disregard for basic human rights and human dignity.
The Castro regime is corrupt, murderous, and evil. For nearly 70 years, it has oppressed the Cuban people and deprived them of their most fundamental freedoms.
I demand Jonathan’s immediate and unconditional release!
No minor should ever endure something like this.