Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar
11 de marzo de 2011, hace exactamente 15 años ocurría una de las peores tragedias que han azotado al Planeta Tierra.
Un terremoto de magnitud 9.1 provocaba un enorme tsunami que devastaría por completo a gran parte de Japón.