Tiro un facto y me voy: las personas respetuosas y bien formadas nunca generan problemas. Los conflictos suelen venir de quienes buscan atención a través de actitudes vulgares o frustradas.
La gente realmente no tiene idea de cuánto significan las "pequeñas cosas para mí", gracias por sonreírme, gracias por invitarme, gracias por comer conmigo, gracias por escucharme, gracias por abrazarme, gracias por estar.
Un día te das cuenta que ya no te gusta lo mismo que antes, que ya no te cae bien la misma gente, que ya no piensas igual, que hay cosas que antes aceptabas y ahora no, cambias, te abres otros caminos, te despides de lo que eras y empiezas de nuevo, es bonito y está bien.