I've seen things you people wouldn't believe: clown Masses with puppets prancing in the sanctuary. Felt banners flapping like surrender flags over Cranmer's table. I watched Bishops in mosques praise Allah. Popes kissing the Quran in the Vatican like it was a long-lost cousin. All those "developments" and "enrichments" will be lost in time, like tears in rain...
Time to die.
Un youtuber español llegó a México y terminó investigando una casa de tortura.
Vaya manera de encontrarse con el país profundo. Hay turistas que regresan hablando de las playas. Otros de la comida.
Y algunos terminan regresando con material para una serie de Netflix.
La propaganda habla de un México de primer mundo.
La realidad sigue produciendo documentales de crimen, violencia y horror.
Ahora sí el mundo vino a conocer la transformación.
Solo que no precisamente la que presumen en las mañaneras.
@grok@MaxNordau@RealCandaceO Los testigos de Jehová no son cristianos..
Hasta a grok lo visitan en su domicilio y lo convencen con su atalaya..
Los protestantes son herejes...
Punto para Rusia
Israel bombardeo el sur de Líbano y destruyó 2 iglesias católicas.
Quién está detrás de grok?
SAD NEWS
Bishop Osório Citora Afonso, aged 54, of the Catholic Diocese of Quelimane in Mozambique, was shot dead in the early hours of today, June 6, 2026, at his episcopal residence. Unknown assailants entered the home and shot him in the chest (near the heart). His body was found in a corridor of the residence. May his gentle soul rest in Peace 🕊️.
@julitoCeja26@SoyCristianRey Tu sabes la respuesta:
Denuncien a los entrenadores que cobran por debutar a los jugadores desde fuerzas básicas hasta la 1a. división.
Así no estarán los que tienen más dinero sino los mejores..
Saludos Julio!
@bandidodiamante La mayoría de sus relatos autobiografícos son falsos.
El mismo lo hace saber al principio de vivir para contarla.
Quizás el olor de la guayaba con Plinio apuleyo sea más verídico.
MARCIAL MACIEL Y SU «ESTRUCTURA DE PECADO»
Todavía no entiendo cómo la congregación de los Legionarios de Cristo no ha sido suprimida. Maciel fund�� esta institución y la convirtió en su «estructura de pecado» personal, su coartada perfecta para cometer sus abyectos y diabólicos crímenes y perversiones.
La Iglesia no puede tolerar que, en su seno, exista una institución que ha sido fundada por un pederasta, abusador, drogadicto y estafador; simplemente no puede, señores. Hay mucha gente buena y humilde en dicha congregación que estaría mejor fuera de esta estructura inficionada por una dinámica viciosa desde su origen. No voy contra los miembros, sino contra una institución que ha sido «causa instrumental» de muchos escándalos, especialmente en contra de los más pequeños e inocentes.
Mientras el Vaticano tolere esta estructura, no será creíble el criterio de «tolerancia cero» y, por ende, no nos podremos quejar si, desde el mundo, nos siguen acusando, por ejemplo, de encubridores o de colaboracionistas con el mal.
En definitiva, no es ahora el momento de ponernos a la defensiva respecto de las acusaciones verdaderas; sólo debemos defendernos justamente de las acusaciones falsas. La humildad es andar en la verdad, como decía santa Teresa, y la verdad es que muchas estructuras eclesiásticas (órdenes religiosas, congregaciones, obispados, etc.) han encubierto a repugnantes depredadores sexuales durante décadas y de forma sistemática; la Legión es un buen ejemplo de ello.
@rincoadeje Te doy otra.
El estado de Chiapas está lleno de pastores gringos con mucho dinero para la construcción de templos.
Hay colonias (pueblos) donde los juniors son los hijos del Pastor que es el hombre más rico.
@rincoadeje Los protestantes mienten.
Repite conmigo mienten.
La mentira es un mal menor?
NO.
Una lista:
Evangélicos. De esos en Chiapas hay cientos de grupos distintos.
Pentecostales, testigos de Jehová
Mormones, luteranos, amabaptistas, anglicanos, iglesia de la roca,
Filadelfia,
EL PROTESTATISMO COMO CABALLO DE TROYA: la implosión silenciosa de nuestras sociedades católicas
Este post va a generar sobresaltos entre nuestros "amantes de la libertad de cultos", pero es necesario. Es hora que empecemos a llamar al enemigo por su nombre. El "relevo" o "reemplazo" de lo católico a lo protestante no es algo que debamos tomar alegremente. Por que NO se trata de un simple cambio de confesión o "religión". Se trata de una operación quirúrgica contra el alma de nuestras naciones. Es necesario comprender, a estas alturas que, el protestantismo dispensacionalista -el que llegó con la Biblia de Scofield en los años 90 a Hispanoamérica y que hoy avanza en España- no es una inocente alternativa espiritual. Es un caballo de Troya diseñado para desmontar, desde dentro, el orden moral y social que durante siglos dio coherencia, jerarquía y sentido sagrado a la cristiandad hispana.
Lo que antes era una cultura compartida -lo católico con sus ritmos litúrgicos, su sentido de lo trascendente y su tejido de solidaridad orgánica- se está disolviendo en una mezcla tóxica de pietismo emocional, individualismo salvaje, ambición material y fatalismo escatológico. El mecanismo es letal y funciona en dos estratagemas perfectamente sincronizadas que voy a explicar:
- Primero: con la doctrina protestante ocurre UNA INVERSIÓN del sentido de la vida.
La tradición católica siempre vio la riqueza como un medio posible pero nunca, jamás como fin último. La meta del católico era la virtud, la caridad y, en última instancia, la unión con Dios. En cambio, la llamada “teología de la prosperidad” -que es el corazón doctrinal de este protestantismo- invierte radicalmente esa escala: el éxito económico se convierte en la prueba irrefutable de la bendición divina. Ser pobre ya no es una circunstancia humana redimible; es, en el fondo, señal de que algo falla en tu fe. O peor: prueba de que Dios te ha rechazado o que eres un apestado social. Cuando la salvación se mide en ceros en la cuenta bancaria, la moral deja de ser ley objetiva (reconocible por la razón y confirmada por la fe) y se transforma en pragmatismo descarnado: “si me beneficia y me funciona, es de Dios”. El prójimo deja de ser hermano al que sirvo y pasa a ser competidor o escalón. La solidaridad, el sentido de la compasión que tejía barrios, familias y pueblos se evapora. En su lugar queda un archipiélago de células individualistas, islas cada una persiguiendo su “bendición” personal, muchas veces a costa de los demás.
- Segundo: el pensamiento protestante deriva en el nihilismo escatológico. Al primer veneno de la inversión del sentido de la vida, agregue Ud. el dispensacionalismo puro: "el mundo está irremediablemente perdido, controlado por fuerzas demoníacas, y la única esperanza real es escapar mediante el rapto". "¿Para qué invertir en instituciones duraderas, en familias sólidas, en una cultura decente? Si todo va a arder de todas formas, construir catedrales o educar ciudadanos virtuosos es perder el tiempo". Lo ÚNICO rentable es comprar el cielo con jugosos diezmos. Los pastores, por supuesto, se encargan de esquilmar hasta el último gramo.
Esta combinación explosiva -ambición material + desprecio por el mundo presente- resulta especialmente devastadora en contextos de pobreza, debilidad institucional y juventud sin raíces. Imaginen Uds. a todos esos jóvenes que crecen en el vacío dejado por la crisis católica: ve en el crimen organizado la vía más lógica y rápida hacia el estatus, el dinero y el poder que su nueva fe le exige. El otro -el rival, la víctima- pierde toda dignidad sagrada. Su vida se vuelve negociable. Un smartphone o unas zapatillas valen más que una existencia humana. "Si mi robo llega a buen puerto es porque Dios me protege". ¿No es esto una locura?
A esto sumen la disolución sistemática de la autoridad. El protestantismo, al colocar la interpretación final en manos de cada individuo y de su “pastor” carismático, fragmenta la jerarquía visible que la Iglesia católica ofrecía. En el vacío que deja una Iglesia en crisis entran "la libre interpretación del mundo" en emociones inmediatas, manipulables y rentables. Ya no se respeta la autoridad en forma alguna. No se respeta al sacerdote, se rechaza a todo lo que sea jerarquía (algo usual en los demonios), no se respeta a los padres, se desprecia figuras paternas estables. No hay modelo de sacrificio, no hay límites morales claros. Sin estos pilares los varones jóvenes crecen en un desierto de referencias. Y de ese desierto salen demonios. Los datos son brutales y no admiten eufemismos. En Centroamérica, Brasil y en todos los países de Hispanoamérica donde el modelo scofeliano ha hecho metástasis, los resultados son idénticos: mayor fragmentación social, una delincuencia juvenil de una BARBARIE inédita, iglesias convertidas en negocios y una religiosidad que ya no corrige los instintos bajos, sino que los legitima y los "BENDICE".
No estamos ante sociedades más cristianas. Estamos ante sociedades que usan ropajes religiosos para justificar la lógica del poder, la decadencia y la acumulación, la degeneración, la bastardización social, mientras esperan pasivamente el fin del mundo. Y esto debe ser discutido y expuesto en todo nivel. Es hora de decirlo con claridad y sin complejos: el protestantismo dispensacionalista no evangeliza, desestabiliza nuestras sociedades. No construye, implosiona la ley moral universal. No salva, desintegra nuestras naciones para convertirlas en infiernos.
Como católicos nos toca ahora la tarea más urgente y más noble: cerrar la brecha, restaurar el orden objetivo, volver a entronizar la ley natural y la jerarquía clásica del saber. Tengamos esto muy presente: una nación que pierde su centro moral termina, tarde o temprano, desintegrándose. ¿Precisamente no es esto lo que estamos experimentando en nuestras naciones? ¡Un cristianismo SIN CRISTO, sin Eucaristía, donde la Cruz se lleva sobre ruedas, donde no hay oración solo aquelarres y donde la "teología de la prosperidad" solo utiliza a la Cruz como símbolo de estatus, no es de Cristo! Y en muchas de nuestras sociedades, ese proceso de envenenamiento ya está en marcha. El caballo de Troya ya está dentro.
La pregunta es si todavía estamos a tiempo de expulsarlo.
Acabo de leer un post de un sacerdote que se alegra del «aquelarre» evangélico y pseudocristiano que tuvo lugar en el Metropolitano de Madrid. Es tan mentecato e infantil este sujeto que ni siquiera merece ser nombrado.
Gracias a USA, por medio de la CIA, las sectas evangélicas pudrieron la «esencia católica» de Hispanoamérica. Ahora le toca el turno a una España ya debilitada por el laicismo y la inmoralidad.
Todo este «delirio sectario» no es más que un «arma política» de la basura liberal y sionista, puesto que el catolicismo siempre ha sido un enemigo religioso, racional y moral a abatir por parte de las falsas religiones fideístas, irracionales y perversas.
ANÁLISIS CATÓLICO de la auto-deificación política: la impostura litúrgica del César
En la primavera de 2025, en plena semana de un cónclave que la Iglesia universal vivía con oración y reverencia, el presidente de los EE.UU. Donald J. Trump publicó en redes sociales una imagen suya vestido de Sumo Pontífice sentado en un trono pontificio, con mitra y báculo, señalando al cielo con el dedo índice. Un año después, en abril de 2026, volvió a publicar otra imagen: él mismo, con túnica blanca y manto rojo, imponiendo las manos sobre un enfermo en un gesto clarísimamente cristológico, rodeado de banderas estadounidenses, águilas, soldados, la Estatua de la Libertad (Lucifer) y un cielo apoteósico de luz divina.
Es necesario aclarar en este punto que estas imágenes NO son simples “memes”, ni “provocaciones” ni “humor de redes”. Son actos deliberados de impostura ceremonial. Y desde la fe católica, que contempla la historia como el despliegue del combate entre la Ciudad de Dios y la Ciudad del hombre (San Agustín), estos gestos revelan algo mucho más grave que un simple narcisismo político: constituyen una manifestación pública de voluntarismo luciferino, es decir, la voluntad finita (humana Y preternatural) que se erige en el lugar sagrado de la Voluntad divina (Dios).
Analicemos estos hechos desde la Escatología teológica en la “abominación de la desolación” que denunciaban nuestros padres, en clave contemporánea
Nuestro Señor Juesucristo advirtió: "Vendrán falsos cristos y falsos profetas y harán grandes señales y prodigios para engañar, si fuera posible, aun a los elegidos" (Evang. San Mateo 24,24). San Pablo, en la segunda carta a los Tesalonicenses, describe al “hombre de pecado” como aquel que "se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto, hasta el punto de sentarse en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios" (2 Tes 2,4).
La secuencia de imágenes dentro de su contexto histórico y geopolítico es precisa y litúrgicamente blasfema: el líder temporal primero se viste de Vicario de Cristo (el Papa) en el momento exacto en que la Sede Apostólica está vacante o en proceso de elección. Después se presenta como el mismo Cristo sanador en una iconografía que imita directamente los iconos bizantinos y renacentistas de la Christus medicus. Esto NO es casualidad. Se está realizando un acto de sustitución sacramental. El mensaje teológico es muy claro: "la Iglesia ya no es necesaria. El nuevo mediador entre Dios y los hombres no es el Sacerdocio eterno de Cristo continuado en el Papa y los obispos, sino el líder político que encarna la voluntad nacional". Entendamos esto: los líderes que gobiernan saben que todo lo temporal se asienta sobre lo sagrado. No importa lo que Ud. y yo creamos. Ellos saben perfectamente que la metafísica (moral, orden sagrado) moldea a la política.
Con lo cual, lo que hacen para presentar esta imágenes a la masa es el envío de mensajes sutiles: se transfiere el dogma de la infalibilidad papal al “infalible líder carismático”. Esto es, en términos escatológicos, la prefiguración de la abominación de la desolación (San Mateo 24,15; Dn 9,27) en su versión política moderna: no necesariamente el Anticristo final (cuya llegada solo Dios conoce), pero sí un anticipo claro de su espíritu. La Iglesia ha estos actos blasfemos los ha condenado siempre bajo el nombre de mesianismo político.
Lo que se está realiznado es un rediseño antropológico desde la metafísica: es la rebelión de la inmanencia.
Desde Santo Tomás de Aquino hasta León XIII, la doctrina católica nos enseña que el orden político debe reflejar el orden metafísico: el hombre es criatura, no Creador. La autoridad viene de Dios (Romanos 13,1) y está limitada por la Ley Natural y la Ley Divina. Donald Trump, al apropiarse de los símbolos sagrados realiza la inversión luciferina por excelencia: Non Serviam. Pero no dice “yo rechazo a Dios”, sino algo mucho más sutil y peligroso: "Yo soy el cumplimiento de lo que Dios prometió". Es la misma lógica que el Diablo-Adversario usó en el desierto: "Si eres Hijo de Dios…" (San Mateo 4,3). Filosóficamente, estamos ante la fase de usurpación absoluta de la inmanencia (lo temporal) sobre la trascendencia (lo Eterno). El Logos eterno (Cristo) es sustituido por un antilogos fabricado: la narrativa del poder. La VERDAD desde el realismo filosófico ya no es adaequatio rei et intellectus (conformidad del intelecto con la realidad creada por Dios), sino "la conformidad con la voluntad del líder". Es el vaciamiento de la jerarquía ontológica para su reemplazo por la voluntad humana y preternatural para la mutilación ontológica del Imago Dei en su forma más siniestra.
En este punto del paroxismo de las voluntades humanas instigadas por las preternaturales (recordemos a San Pablo, "no luchamos contra carne sino contra principados y potestades infernales"), el César del mundo que ya no tolera al Vicario del Cielo por ser un obstáculo moral a sus acciones, por tanto, busca usurparlo.
Desde la perspectiva católica, la distinción entre poder temporal y poder espiritual es dogma de fe (Gelasio I, Duo sunt, 494; León XIII, Immortale Dei, 1885). El Estado no puede absorber la esfera religiosa sin convertirse en ídolo. Al presentarse como Papa y como Cristo, Trump no solo deslegitima al Vaticano: declara la soberanía absoluta del poder político sobre lo sagrado. El mensaje geopolítico es tan crudo como brutal: cualquier tratado, norma moral o institución que no se someta a la “voluntad nacional” es obsoleto. El líder temporal destrona a Dios para erigirse en su lugar. Entonces, la lealtad del católico que es solo hacia su Creador queda fracturada: o se es fiel a la Iglesia que reconoce un Rey celestial, o se adhiere al culto del "salvador" terrenal.
Esta herejía es exactamente lo que Pío XI condenó en la encíclica Mit brennender Sorge (1937) contra el nazismo y en Divini Redemptoris contra el comunismo: la estatolatría, la divinización del poder político. Hoy se repite bajo bandera estadounidense y retórica “cristiana” protestante. No importa si esta se autodeifica como "derecha": el principio sobre el cual se fundamenta la adoración al líder, es el mismo.
¿Cuál es el objetivo de estas acciones? Estos gestos buscan remodelar la antropología del seguidor: se anestesia la capacidad de horror ante la blasfemia. Se sustituye la liturgia verdadera (el Sacrificio de la Misa) por el espectáculo político. El líder deja de ser gobernante para convertirse en taumaturgo (sanador milagroso con poderes prenaturales-luciferinos).
La segunda imagen -Trump imponiendo las manos sobre el enfermo- es la culminación de la primera: ya no se gobierna con leyes, se “cura” con voluntades y carisma. Es el retorno al rey-sacerdote pagano que precisamente la catolicidad universal vino a abolir. El seguidor del líder entonces ya no razona: adora suprimiendo por completo su fe y su razón. Porque quien no adore al "salvador" líder se convierte entonces en enemigo de la salvación nacional y "debe ser castigado y lanzado al infierno de misiles y bombas".
Por tanto, esa imágenes NO son inocentes. Tampoco son una espontánea parodia. NO son "actos aislados": son la inauguración litúrgica de una religión civil. Son la liturgia de una nueva religión política que busca devorar el cristianismo para usar sus símbolos como combustible. La figura es clara: el mesianismo carnal (Meinvielle, 1936) y político secularizado ya no se contenta con ser “populismo”. Quiere ser culto. La Iglesia siempre ha advertido contra esto. San Agustín en La Ciudad de Dios describió la diferencia entre la Ciudad que se funda en el amor de Dios hasta el desprecio de sí misma, y la que se funda en el amor de sí misma hasta el desprecio de Dios.
Por tanto, hoy, ante estas imágenes, la pregunta católica no es política, sino escatológica y espiritual: ¿a quién servimos? ¿al Redento del Mundo, Jesucristo que se hizo obediente hasta la muerte de cruz, o al “anti-cristo” que se sienta en el trono y señala a sí mismo buscando devorar lealtades inmediatas y estériles? El vulgo no lo ve porque está embriagado por el espectáculo pero el católico que conserva la fe íntegra y la razón recta lo reconoce inmediatamente: es la antigua serpiente, vestida ahora de rojo, blanco y azul, diciendo de nuevo: "somos sus nuevos dioses y Uds. seréis como dioses" (Génesis 3,5). La respuesta de la Iglesia Católica como Cuerpo de Cristo, desde Pedro hasta hoy, sigue siendo la misma: Non possumus. No podemos servir a dos señores. Por tanto, In hoc signo vinces - nuestro signo es la Cruz, no la bandera-.
Que Nuestra Señora de Fátima, que advirtió contra los errores que vendrían de Rusia pero también contra la apostasía interna, nos conceda la gracia de permanecer con las lámparas encendidas y no confundir al César deificado, con Nuestro Señor Jesucristo.
Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus.
autor: Mar Mounier.
(Análisis realizado desde la perspectiva estrictamente católica, fundada en la Sagrada Escritura, el Magisterio bimilenario y la tradición de los Santos Padres. Sin eufemismos ni concesiones al "espíritu del mundo").
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Imágenes: TruthSocial de Donald Trump.
On the feast of St. Gianna Beretta Molla, we also remember Polish volleyball star Agata Mróz-Olszewska, who chose to delay life-saving bone marrow treatment in order to carry her pregnancy to term, and who died shortly after the birth of her daughter, with her funeral taking place on her first wedding anniversary.