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⠀⠀ ⠀⠀Aʟᴅʀɪᴄʜ Dʀʏsᴛᴀɴ Eʟᴅʀʙᴀ̈ʀɴ
† Comandante de la Guardia Real
† El Príncipe del Invierno
† Segundo hijo del rey
† Clarividente
† OnlySpa
⠀⠀ ⠀⠀⠀ ♡ + RT
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#AvatarAU
—Si Aldrich y Nerea son maestros agua, pueden hacer hielo y una es rubia y el otro pelirrojo, ¿entonces serían como Anna y Elsa? ¿Cuenta como adaptación de Frozen? 🤨
#AvatarAU
— Actividad de Agosto—
Avatar: The Last Airbender
Kaleb Helric del Reino Tierra. Exmiembro de los nuevos "Guerreros de la Libertad"
Falso Dai Li
Infiltración
<<El fantasma solitario.>>
#AvatarAu
Actividad de Agosto:
Avatar: The Last Airbender
"Príncipe Aldrich Eldřbärn, maestro Agua Control. Sucesor de la reina Meridia y Jefe actual de las Tribus Agua Norte y Sur.
El príncipe y su madre, son los únicos maestros agua capaces de dominar la Sangre Control."
#AvatarAu
"El fuego azul no nace de la ira ni de la fuerza bruta; nace de la pureza absoluta."
Heredera Imperial del Este y Embajadora de Remdragon.
Maestra fuego control.
<< Fuego azúl >>
Dinastía Yi Ti
Actividad de Agosto:
Avatar : the last Airbender
#AvatarAU 𝐀𝐜𝐭𝐢𝐯𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐀𝐛𝐢𝐞𝐫𝐭𝐚 🎉
𝗔𝘃𝗮𝘁𝗮𝗿: 𝗧𝗵𝗲 𝗟𝗮𝘀𝘁 𝗔𝗶𝗿𝗯𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿
Tras siglos de guerras que parecían interminables, el rey Fergus III del Reino Tierra y su esposa, la princesa Meridia de la Tribu Agua del Norte, lograron lo impensable: unificar las cuatro grandes naciones en una sola utopía. Bajo el cielo del poderoso Imperio de Remdragon fundaron Ciudad República, capital de la República Unida de Naciones, un bastión donde maestros y no maestros convivían en armonía.
El rey Fergus era el heredero del antiguo Rey Tierra y de una dama noble de la Nación del Fuego del Oeste. Por su parte, la princesa Meridia era hija del difunto Jefe de la Tribu Agua del Norte y de una nómada del aire refugiada de guerra. De su unión nacieron cuatro príncipes, cada uno dominando un elemento distinto: Harald heredó el fuego control de su abuela paterna; Aldrich, el agua control de su madre; Killian, el aire control de su abuela materna; y la princesa Mina, la tierra control de su padre.
Para mantener la paz, se estructuró un nuevo orden geopolítico:
–El Reino Tierra continuó bajo el sabio mandato del rey Fergus.
–La Tribu Agua del Sur, sin un líder propio, quedó subordinada a la Tribu del Norte, cuya regencia fue asumida por la reina Meridia y posteriormente cedida a su hijo, el príncipe Aldrich.
-Los Nómadas del Aire, deseando mantenerse al margen de la política para proteger sus principios pacifistas, rechazaron cualquier cargo gubernamental y nombraron al príncipe Killian como su único portavoz ante el Imperio.
Con la Nación del Fuego el acuerdo fue más complejo. Tras la firma del Tratado de Paz, la nación se había dividido en dos facciones:
En el Este se erigía la ciudad de Yi Ti, gobernada por la familia Sanha. Su líder, el embajador Sanha, era un hombre anciano, enfermo y resentido que firmó la paz contra su voluntad. La guerra le había arrebatado a su único hijo y a dos de sus nietos; su nieto mayor, Kaleb, junto a su hermanastra Sinaí Helric, habían desaparecido durante el asedio a la ciudad. Debido a esto, la sucesión recayó en su última nieta viva, la princesa Maxim Sanha, una poderosa Maestra Fuego al igual que su difunto padre.
En el Oeste se encontraba la ciudad de Valyria, bajo el dominio de la casa Targaryen. Su señor, el príncipe Aegon I Targaryen, era un gobernante justo pero implacable. Enviudado tras el conflicto, solo le sobrevivía su hija, la princesa Kreet. Aunque rechazaba la idea de la integración cultural, Aegon aceptó firmar el Tratado de Paz a cambio de ser reconocido como el único Señor del Fuego, en vista de que el embajador Sanha no dominaba el fuego control.
Con el paso de las décadas, las fronteras se desdibujaron, el comercio floreció y los rencores del pasado parecieron convertirse en mitos. Sin embargo, en la penumbra del palacio de Yi Ti, la traición echaba raíces.
Incapaz de aceptar la mezcla de sangres y la pérdida de la pureza imperial, el anciano Sanha pactó una tregua secreta con el Señor del Fuego Aegon. Mientras la princesa Maxim negociaba tratados diplomáticos en Remdragon defendiendo el orgullo de los Maestros Fuego, su abuelo financiaba a los "Puristas del Alba", una facción extremista empeñada en destruir la gran alianza y devolver al mundo a la era de la segregación militar. Al mismo tiempo, Aegon reforzaba sus tropas en secreto con un objetivo claro: arrebatarle a la República su arma más poderosa.
Porque la casa real no solo ostentaba el poder político de las cuatro naciones. A sus escasos cuatro años, la princesa Mathylda —hija mayor del príncipe Harald— ya dominaba el agua, la tierra y el fuego control sin esfuerzo.
El Avatar había regresado, y con su nacimiento, una nueva era de sombras estaba por comenzar.
Las transportadoras con las ratas, una de ellas le mordió los dedos. No supo cual de ellas había sido. No dijo nada. Ni siquiera había hecho un gesto de dolor. Solo la dejó con cuidado en el suelo y vio una gota de sangre salir de su dedo índice. La lamió y siguió como si nada.
—Pasta está bien.
Respondió en un tono serio, casi como un susurro. Dejó la maleta y sin decir nada más, solo salió de la habitación dejando a Kreet sola.
Aunque parecía todo lo contrario, Aldrich no estaba molesto ni mucho menos. Él era alguien extraño (+)
@WINTRPRINCE A diferencia de Aldrich ella adoraba la decoración en la habitación, para ella no era anticuada y la encontraba mucho más digerible que el resto de la casa, lo primero que hizo fue recostarse sobre la cama soltando un suspiro cómodo.
— Finalmente.
Mantuvo los ojos cerrados.+
Bajó las escaleras y tomó otras maletas. Algunas eran suyas y otras eran de Kreet. Las fue dejando en el descanso del segundo piso. No parecía que le molestara el peso, solo actuaba como si trabajara en automático. Perdido en sus pensamientos.
Cuando tocó el turno de subir (+)
Que le decía, daba un paso más hacia ella. Despacio, dándose el tiempo como si la acorralara.
—Y tampoco tengo la necesidad de ocultarte nada. Pero al final sigues tomando mis advertencias a la ligera. Yo ya cumplí con decirte lo que ví. Es tu decisión si lo aceptas o no.
— No necesito convencer a nadie, sabes que lo que digo es verdad.
Su expresión era más relajada, incluso mostrando una tenue sonrisa cínica.
— Y no necesito leerte para saber exactamente lo que estás pensando. Eres un libro abierto, siempre lo has sido.
Tras cada palabra (+)
Crees que me conoces más que yo misma. . . Tienes esa estúpida manía de querer convencer a las personas de que lo que dices el la realidad.
— se detuvo en seco, cuando lo vió avanzar. Podría tenerlo cerca y juguetear a su lado, y correr y dar vueltas a su alrededor, siempre >>