Estoy harto de River. Harto de que sean tan felices. Tiene al hermoso hijo de puta de Scocco que hace esos goles maradoneanos. Tienen a Gallardo que mete la mano en una bolsa de pijas y acaricia una teta. Harto.
Pussetto y Mazzantti son como un arroz sin sal a fin de mes. Mirás el plato con desilusión sin haberlo probado, sabés que te va a decepcionar, puteas en cada bocado pero lo terminas aceptando porque no te queda otra.
Hoy no sé si hay mucho análisis futbolístico que hacer. Independiente viene mejorando con Quinteros, pero hoy un error amateur te deja fuera de partido. Y después, no se ligó absolutamente nada. Si una de esas entraba, la historia era otra.