Le dije a mi madre que no entendía por qué me afectaban tanto las cosas y me contestó “tu mundo es tan pequeño que cualquier cosa que pasa en él es grande”.
mi fragmento favorito en cualquier cuento de Juan Rulfo sigue siendo: «Nadie te hará daño nunca, hijo. Estoy aquí para protegerte. Por eso nací antes que tú y mis huesos se endurecieron primero que los tuyos.»