@macariomx Porque quedarse con 10 no significa que sea más fácil para el rival. Muchas veces, como esta e Inglaterra con México, el equipo se vuelve compacto y no deja entrar a los contrarios, menos si defienden con 5, línea de 3 y un delantero correteando en menos de 20 metros.
Soy español, madridista y admirador de Cristiano Ronaldo.
Siempre pensé que, a estas alturas, el físico permitiría a Cristiano seguir marcando más diferencias que Messi.
Me equivoqué.
Messi sigue siendo el gran protagonista de un Mundial. Y eso no resta ni un milímetro de mérito a Cristiano. El mejor goleador de la historia y una leyenda absoluta del fútbol.
Pero lo de Leo... me quito el sombrero.
Quienes pertenecemos a la Generación X y anteriores vemos el Mundial como una parte de nuestra propia vida. Crecimos cuando el Mundial era un acontecimiento sin redes sociales, ni cientos de partidos por televisión, ni ligas europeas disponibles cada fin de semana.
Heredamos una historia de ilusiones y cicatrices. Vivimos el gol de Negrete, el drama de los penales contra 🇩🇪, el “No era penal” de 🇳🇱. los fracasos repetidos, el gol de Maxi, las eliminaciones que parecían confirmar que México estaba destinado a quedarse a un paso. Aprendimos que apoyar a la Selección significaba aceptar la posibilidad de sufrir una decepción más.
Por eso el Mundial lo vivimos así. Cada victoria parece hoy una pequeña revancha contra décadas de frustraciones acumuladas.
Las generaciones más jóvenes crecieron en un mundo diferente y heredan un país diferente, más conectado con el mundo, más seguro de sí mismo y menos dispuesto a aceptar etiquetas de inferioridad. Han crecido viendo mexicanos destacar en los escenarios más competitivos del planeta, desde el deporte hasta la ciencia, el cine o la tecnología. No sienten que deban pedir permiso para creer.
Por eso viven el Mundial de otra manera. Se ilusionan sin cargar décadas de frustraciones. No sienten que cada partido defina el valor del país. Esperan ganar porque creen que es posible, no porque necesiten demostrar que México merece pertenecer a un lugar.
Los jóvenes viven el Mundial con más confianza; los otros lo vivimos con memoria. Unos miran hacia lo que puede ser sin complejos. Los otros sentimos, en cada jugada, el peso de todo lo que ha sido.
2-0. México firma una de sus mejores actuaciones en Copa del Mundo reduciendo a la nada absoluta a un equipo muy trabajado como el ecuatoriano.
Javier Aguirre se ha devorado a Beccacece, el primer tiempo con balón (clave el rol del Piojo y la inteligencia-interpretación de Morita) y en la segunda parte defendiendo cediendo la iniciativa e incluso cerrando con 5-4-1.
Gol y asistencia de Julián Quiñones, fantástico Lira en cada duelo (7 recuperaciones) y una defensa sólida con 35 contribuciones defensivas respaldada por un Tala con un par de intervenciones de mérito y seguro en el juego aéreo.