No nos olvidemos de la dictadura sanguinaria de Erich Honecker, construir casi cuatro millones de viviendas y mantener un arriendo que nunca sobrepasó el 5% del sueldo de los trabajadores
Muchos amigos se suman. En Ceuta da igual si eres verde, rojo, azul, morado o del color que quieras. Todos estamos remando para ir hacia la normalidad que teníamos antes del 30 de julio. ¿Por qué tú lo rechazarías? Aquí comunicado del Foro Ciudadano de Ayuda a Ceuta y Melilla
Gran parte del mundo árabe conoce hoy a Marruecos de esa forma porque es el nombre que su Estado —fruto del colonialismo francés— escogió, apropiándose de un término que en realidad abarca a toda una región, para denominarse y validarse así en sus pretensiones irredentistas.
Mira, estos sí que venían a hacer la "revolución": pero la "revolución" que montaron en Siria y en Libia, para mayor gloria del capital internacional, de EEUU y de la rancia oligarquía y la clericalla tafkirí.
Los progres y trotskos, valga la redundancia, denunciaron al ente sionista por Palestina, pero se ponen de perfil ante el Israel del Magreb: el régimen marroquí.
En un lado logran ver colonos; en el otro, solo "pobres niños que huyen de la miseria".
Que Sánchez diga que Rusia es culpable del asalto a la frontera de Ceuta organizado por sus socios de la tiranía marroquí es una prueba más de que se dirigen a una base social integrada por seres lobotomizados, al sector más alienado y conformista de la opinión pública.
Estos comunistas de garrafón que idealizan un mundo de fantasía multicultural y diverso hubieran acabado en un Gulag como dios manda. Es maravilloso ver cómo hacen causa común con oligarcas como Soros y las élites de Bruselas que promueven todo este destrozo inmigratorio que estamos padeciendo y que les beneficia a ellos y nos jode a los demás. El progre-comunismo es la enfermedad infantil de nuestros días.
Que salga el presidente a hacer la pelota a Marruecos y echar las culpas a Rusia es la culminación de una década de lobotomía, subnormalización y pastoreo intensivo de la sociedad española. La infamia es tan descarada que no queda sino aplaudir.
La situación en Ceuta está cogiendo tintes kafkianos.
Influencers marroquíes, que viajan en Ferrari, cruzan la frontera para comprarles comida a los invasores. ¿Por qué no lo hace en su país?