Al finalizar la Calle Parras, se interpretó “Esperanza y Macarena” de Doña Juana Reina. Fue un verdadero derroche musical y emocional. El público cantando la copla, y quienes estuvimos allí sabemos lo especial que fue ese momento, con el brillo que traía la Virgen de la Esperanza
Señoras mayores llenas de achaques y cargadas de años, que el Domingo de Ramos se ponen guapas, se pintan los labios por fuera, se ponen su broche de lagartija y se echan a la calle oliendo a Maderas de Oriente. No nos faltéis nunca. Sois las guardianas del Santo Grial.