La vida se vive como un juego de ajedrez, déjale saber al enemigo tu realidad nunca tu visión, por que en el ajedrez la única vez que se habla es para decir jaque mate.
Las personas observadoras siempre van un paso por delante. Puede que no digan mucho, pero notan y escuchan todo, incluidas las inconsistencias en los patrones de comportamiento, las señales corporales, la amabilidad estratégica y la energía no auténtica.