Sanar es un proceso lento pero no imposible
Sanar es un camino largo, que parece eterno, que nos hace volver sobre nuestros pasos, sentirnos torpes y espesos, recorrer mil callejones sin salida, pero que merece la pena transitar
El problema es creer que ese camino tiene que llegar a algún lugar para que puedas ser feliz: el día de la boda, el día del ascenso, el día de la finalización del pago de la hipoteca, el día que te jubiles.
Y es que es mejor no esperar
Sanar es ser feliz recorriendo el camino, no vivir angustiado esperando llegar a algún futuro distante donde mágicamente todo será perfecto. (Ese lugar no existe).
Sanar es actualizar ciertas maneras de pensar que están obsoletas. Desinstalar otras que ya no sirven. Y sobre todo priorizarse.
Sanar es algo que te ayuda a ver bien (o con ojos nuevos) la realidad que te circunda.
Sanar es confesar aquellas cosas que llevas en secreto y te carcomen por dentro a las personas adecuadas para liberarte del encierro de la culpa.
Sanar sobre todo es tomar las decisiones correctas aunque duelan.
Sanar es hacer caso a tu intuición y salir de entornos hostiles, difíciles o confusos.
Sanar es dejar de descartarte y empezar a elegirte.
¡Enhorabuena! has terminado de leer este articulo. La gente no suele leerlos hasta el final. Y a mi me interesan las personas que SÍ leen.
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Esta semana,"7 señales de que eres inteligente (Según mi abuelo de 92 años"
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Un abrazo virtual, querido lector.
—Malafama1981
Hace pocas semanas recibí un mensaje. «Hola, seño. Soy Patri, la mamá de Dante. Este es mi nuevo número, perdí todos los contactos. ¿Me agregarías al grupo de madres?».
Estuve a punto de contestarle que se había equivocado, pero en cambio escribí:
—¿Dante, de tercero A?