Le decían que se fue de River por plata.
Terminó en el DIM, el equipo de su corazón cobrando dos pesos. Jamás quiso plata, solo quería jugar al fútbol.
Pero el técnico de River fue muy burro como para entenderlo. Una pena.
Primero era Armani o Andrada, en el medio Armani o Rossi, después Armani o Romero y por último Armani o Marchesin. Así con todos los arqueros de turno, pero Franco se los cogió uno por uno.
Hoy se va el mejor arquero de la historia del fútbol Argentino, el que se garchó a todos.