Lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, se convierte en insomnio, en nudos en la garganta, en nostalgia, en error, en duda, en tristeza; lo que no decimos no se pierde, lo que no decimos nos consume.
Amo ser tía, querer y consentir a los nenes. La vida no me dejó hasta el momento. Pero hoy me premia con el honor de elegirme como madrina de Franccesca, mi sobrina de sangre a la que voy a poder llenar de besos. Mi gente cercana sabe lo que significa esto para mí. Voy a llorar
Lo único que tengo claro en la vida es que quiero viajar por el mundo y tener un salchigolden, el resto no me interesa pensarlo ahora. Dejen de compararme y de exigirme respuestas de lo que no quiero pensar.
Harta me tienen.