@TAMARA_SUJU A quienes están callados ante tantas injusticias también deben ser castigados pues no merecen estar en cargos donde supuestamente su misión es defender y velar por los derechos de niños y adolescentes
LIBERTAD PARA CARLOS TOVAR
El régimen no solo mantiene secuestrado a Carlos desde hace más de dos años por coordinar a nuestro equipo de motorizados en el estado Aragua, sino que ahora le impide despedirse de su padre, obligándolo a enfrentar su partida en la distancia y el encierro.
Esta es la expresión de la crueldad absoluta: un sistema criminal que se empeña en fracturar a nuestras familias de todas las formas posibles. Contra ese atropello y contra la violación sistemática de los derechos humanos es que luchamos.
Lograremos la Libertad de todos. Nos reencontraremos y las familias venezolanas no volverán a separarse.
#LiberenACarlosTovar
Díganle a Cilia, que el corazón de esta madre si se destrozo en mil pedazos luego de saber que a su hijo lo habían dejado morir en una celda solamente por sus rasgos y ninguno de los que estaban en el poder tuvo compasión de ella.
Estimado Senador @SenRickScott, gracias por su firme y constante apoyo a la causa por la libertad y la democracia en Venezuela. Los venezolanos siempre valoraremos y agradeceremos su respaldo invaluable.
Hoy, más que nunca, necesitamos la voz y el acompañamiento de nuestros aliados internacionales.
Muy pronto Venezuela será libre y verá regresar a sus hijos, hoy esparcidos por el mundo.
🇻🇪🗳️ 𝐄𝐬𝐭𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐞𝐩𝐚𝐫𝐚𝐝𝐨𝐬
Aviso del pueblo venezolano a quienes negocian nuestro futuro en una mesa donde no nos sentaron: esto es lo que no vamos a aceptar, esto es lo que sí, y esta es la única fecha que estamos esperando.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Ustedes negocian sentados. Nosotros esperamos de pie, que es una diferencia de postura y también de autoridad, porque el que está de pie puede irse cuando quiera y el que está sentado necesita que alguien le firme algo. Así que antes de que se firme nada, conviene que quede por escrito la posición del país que no fue invitado a esa mesa, y conviene que quede en un idioma sin subordinadas ni cortesías diplomáticas, porque llevamos dos años pronunciándolo y a estas alturas ya no admite malentendidos: aquí hay una sola elección pendiente, y no se llama gobernación, ni alcaldía, ni concejo municipal, ni junta parroquial, ni consejo comunal, ni directiva de escuela. Se llama presidencial. Una. Lo demás es inventario.
Esto no es capricho, ni terquedad, ni resentimiento de perdedor: es contabilidad. Hay una presidencia en disputa que no se ha resuelto, y mientras no se resuelva en el único lugar donde puede resolverse, que es una elección presidencial con garantías, cualquier otra votación que se convoque en este territorio no es una elección sino una maniobra para cambiar el tema. Nosotros no vinimos a cambiar de tema. Vinimos a cobrar la única que falta.
Lo que no vamos a aceptar es esto. No vamos a aceptar que se convoquen gobernaciones para que el cronograma se coma un año y la deuda envejezca en silencio. No vamos a aceptar alcaldías servidas como aperitivo para que el mundo pueda decir que aquí hay elecciones. No vamos a aceptar que se repartan concejos municipales como quien reparte caramelos en un velorio. No vamos a aceptar hacer una cola de siete minutos para tapar la cola de siete horas que ya hicimos. No vamos a aceptar un árbitro que se renueve cambiándole los apellidos a las mismas manos. No vamos a aceptar candidatos escogidos por sorteo entre los que no molestan. No vamos a aceptar cronogramas sin fecha, fechas sin garantías, garantías sin testigos ni testigos sin acta. Y sobre todo, no vamos a prestar el cuerpo. Nuestra cola es lo único que este país no ha entregado todavía, y no la vamos a poner al servicio de una fotografía que ya tiene el pie de foto escrito antes de que la tomen: «Venezuela votó».
María Corina Machado lleva dos años diciendo esto con una economía de palabras que da envidia, y conviene citarla textual porque no ha cambiado una coma bajo persecución, en el exilio y con un Nobel de la Paz encima. En enero de 2025: «Las elecciones son para elegir y no para lavarle la cara a la tiranía», y «votar una y otra vez sin que se respeten los resultados no es defender el voto, es desvirtuar el voto popular como medio de lucha democrática». En mayo de este año, reducido al hueso: «No nos van a distraer; la elección es la presidencial». Cuando ella dice eso, no está interpretando al país, le está tomando el dictado.
Y que quede claro qué es lo que sí aceptaremos, porque esto nunca fue una negativa a votar sino exactamente lo contrario: un cronograma con fecha cierta para la elección presidencial, un árbitro electoral renovado de verdad, condiciones para que voten los millones que están afuera y candidatos sin inhabilitaciones inventadas la semana anterior. Pongan eso sobre la mesa y ese día vamos a hacer una cola que se va a ver desde el espacio. Que la NASA vaya calibrando los satélites, porque va a tener que documentarla.
Y aquí viene la parte que ustedes deberían anotar con lápiz rojo: estamos preparados. Este es un país que aprendió a contar, a copiar, a fotografiar, a resguardar y a callarse hasta el momento exacto. Sabemos operar una mesa, cuadrar un acta y detectar una máquina que miente. Tenemos gente formada en cada parroquia, en cada caserío, en cada edificio, en cada cerro donde no llega el agua, pero sí llega el 4G, y tenemos además una diáspora entrenada en algo que ningún régimen sabe combatir: la paciencia con memoria. Nadie tiene que enseñarnos nada. Estamos listos desde hace dos años, con los cuadernos abiertos y los lápices afilados, esperando únicamente que alguien tenga la decencia de anunciar una fecha. El día que la anuncien, este país se va a mover con una velocidad que va a asustar a quien no lo conozca.
Y hay algo más que ustedes no pueden negociar porque no está en su poder concederlo ni quitarlo: nosotros ya sabemos que ganamos. Esa certeza no depende de un boletín, ni de un tribunal, ni de un comunicado de nadie, y por eso es el único activo venezolano que no se ha podido expropiar.
Porque hay una cola que lleva dos años armándose sola, sin convocatoria y sin logo, y en ella está la señora de la silla plástica, el muchacho de la sombrilla, el viejo que camina mal, la negra de la empanada, el que se devolvió de la frontera, el que guardó el acta en el zapato, y también los que están del otro lado del mar y mantienen el celular en hora de Venezuela, aunque el reloj de la pared les diga otra cosa. Nadie tuvo que llamarlos. Están ahí desde hace dos años, de pie, esperando que alguien anuncie una fecha.
Esa cola ya está formada. Solo falta la fecha.
El tiempo corre y la angustia social se agudiza. Las horas ya no las contamos por el reloj, sino por el recuento de nuestras tragedias. Algunas provocadas por la naturaleza (terremoto, inundaciones…); otras, la mayoría, consecuencia de la ignorancia, la ineficacia, la indolencia, la inmoralidad y la perversidad humana de quienes eran poder hasta el 3 de enero.
Nuestra realidad actual es la de un paciente crítico que ingresa desahuciado a la sala de urgencias, con los signos vitales al límite y al borde de la muerte. Ante este escenario, ¿qué es lo único que imploran sus familiares a los médicos de guardia? No piden planes a futuro; exigen que le salven la vida, que apliquen medidas de choque, que detengan el colapso inmediato y contengan a la muerte que acecha. Solo cuando el cuerpo esté fuera de peligro y se haya evitado el deceso, llegará el momento de la terapia de rehabilitación, la transición a la vida. Será entonces cuando la familia colabore con cuidados, nutrición y el estricto seguimiento de las recetas médicas. Intentar aplicar un tratamiento de largo plazo cuando el enfermo se debate entre la vida y la muerte en cuestión de horas es un error táctico de alto riesgo, que puede costar la vida… Esta pretende ser una analogía de nuestra nación. El país se encuentra hoy en esa camilla de emergencias. En su estado actual, la Nación (los más de 8 millones que están afuera y los pocos que aún quedamos adentro) no resistirá, como primer paso, una lenta terapia de reestructuración institucional. Lo que urge hoy, de manera categórica, no es reformar las paredes del hospital, sino salvarle la vida a la nación y rescatar a sus ciudadanos… Luego, en libertad, reinstitucionalizar…
Caryslia Rodríguez y Elvis Amoroso no solo deben ser destituidos del TSJ y del CNE, sino que deben responder ante la justicia e ir presos por ser cómplices del fraude electoral del 28J y vulnerar la voluntad de la inmensa mayoría de los venezolanos.
En el entendido de que, lo leído por ambos representantes del diálogo tutelado, son planteamientos compartidos, concluyo premiliminarmente, que es penoso que la urgencia por alcanzar el oro se haya expresado antes que la necesidad por alcanzar la libertad…