Una de las escenas más terroríficas de los 90 fue la de Buffalo Bill bailando semidesnudo al ritmo de "Goodbye Horses" de Q Lazzarus, mientras se prueba ropa y piel humana de sus víctimas. Thomas Harris, autor de "el silencio de los corderos" creó un asesino en serie que usaba la estrategia del asesino vulnerable que juega con su encanto para capturar a sus víctimas en su furgoneta, como Ted Bundy, y que también mantiene a sus víctimas en cautiverio en el pozo de su sótano como Gary Heidnik, pero sobre todo la influencia más notable es la de Ed Gein, con sus obsesiones enfermizas y su fetiche por los restos humanos. El resultado es un ser monstruoso y dañado al que solo puede dar caza Clarice Starling, con ayuda de otro monstruo llamado Hannibal Lecter.