Empiezo llorando por estrés y termino llorando por todo: mi familia, mis errores, las personas que perdí, el miedo a que me abandonen, mi cuerpo y todo lo que llevo dentro.
Chano guerrero nuestro,
por tu sonreír genuino
te agradecemos cada encuentro
y por tu alma en el camino.
Sabemos de tu lucha
y somos parte de tu resistencia,
que cada día es mucha
con amor y paciencia.