No soy complicada, simplemente siento todo con intensidad. Puedo pasar del amor más profundo a la indiferencia, del perdón al límite, de la nostalgia al desapego. No sé sentir a medias: cuando quiero, me entrego; cuando decido soltar, lo hago de verdad.
Lo más amable que hace la literatura es recordarte que tus pequeños sentimientos peculiares siempre han existido. Alguien, en algún siglo, se sintió igualmente confundido por el amor, aburrido por la sociedad, cansado de actuar y hambriento de significado.