A veces la mejor ruta para sobrellevar el ambiente laboral, es la indiferencia. Llegas, haces tu trabajo, no aportas ideas nuevas, no sugieres nada y lo más importante, no te enojas. Que sigan en lo mismo, aunque suene bastante egoísta.
El amor después de los 25 es diferente. Ya no buscas chispas, buscas estabilidad, amabilidad, lealtad y metas compartidas. Has superado los juegos y las mariposas en el estómago. Ahora anhelas paz, complicidad, seguridad emocional y alguien cuyo futuro encaje con el tuyo.