«Me preocupa mucho el pendulazo de la derecha. No podemos negar las 200.000 víctimas de denuncias falsas que puede haber. Dicen que hablar de esto es comprarle el marco a la derecha, y creer eso es un error, totalmente».
@joanenciam ❤️🩹, militante de CNT.
El PP denunciaba una "causa general contra el PP" cuando Gürtel. Ahora el sector más desencadenado del PSOE grita alertando de un "golpe de Estado".
Daban vergüenza entonces y dan vergüenza ahora.
¿Es el problema de la corrupción en España solo de reglas o de nuestros políticos? No. Tenemos reglas horrorosas, sí, y una selección de élites pésimas, pero cualquiera que pasee por una calle de una ciudad española comprobará cómo muchos españoles (españoles de España, para que no haya duda) se saltan constantemente las reglas, aparcando donde les da la gana, tirando basura donde no corresponde o llevando al perro sin cadena en sitios donde no se puede (ejemplos que vi en solo dos días de noviembre, la última vez que fui a Madrid).
Ya sé lo que me van a decir: estas son anécdotas, no es evidencia seria. Pero resulta que sí tenemos evidencia seria.
Hasta 2002, los diplomáticos de las Naciones Unidas tenían inmunidad diplomática respecto de las multas de aparcamiento en Manhattan, por lo que podían aparcar donde quisieran, sin más límite que las normas culturales de sus países (o las reglas internas de las embajadas).
A dos economistas, Raymond Fisman y Edward Miguel, se les ocurrió considerar las multas de aparcamiento impagas de los diplomáticos de cada país como una medida de la corrupción en ese país. Si los diplomáticos “pasaban” de las reglas de aparcamiento porque no había consecuencias, era una medida de lo corrupto de ese país (o al menos de un grupo de élite, que son sus diplomáticos).
El resultado es un artículo muy famoso, “Corruption, Norms, and Legal Enforcement: Evidence from Diplomatic Parking Tickets”, publicado en una de las mejores revistas de economía del mundo.
¿Cómo salen los diplomáticos españoles? Mal. El diplomático español medio acumuló 12,9 multas sin pagar por año en cada uno de los cinco años del estudio, es decir, algo más de una multa al mes (como referencia, en 1998 había 15 diplomáticos españoles acreditados en las Naciones Unidas en Manhattan). Como se ve en la tabla, España está al nivel de Ruanda o Ghana.
En comparación, los diplomáticos de Noruega o Suecia no acumularon ninguna multa impaga. Como me contó uno de los autores del trabajo: cuando un diplomático sueco vio el estudio, le respondió que una multa de tráfico no pagada hubiera sido un escándalo tan grande en Suecia que el ministerio de asuntos exteriores entero tendría que haber dimitido.
Para contrastar, una vez un alto funcionario español, trabajando en Estados Unidos (no político, funcionario de los de oposición rimbombante), me explicó, ante mi sorpresa: ¡Estar en las Naciones Unidas es fantástico (bueno, empleó otra palabra más fea), puedes aparcar donde te salga de las narices!
Pero lo interesante es que cuando las reglas cambiaron en 2002 y los diplomáticos perdieron su inmunidad, las multas de tráfico de los diplomáticos españoles cayeron a 0,5 de media al año.
¿Cuáles son las conclusiones que saco de este artículo?
Primero, España es un país con una cultura de normas pobre. Un grupo de élite, los diplomáticos en las Naciones Unidas, abusaba, en promedio, de manera descarada del sistema (me imagino que habría mucha heterogeneidad, con algunos diplomáticos con pocas multas y otros con centenares). Y encima presumían de ello.
Segundo, los cambios en las reglas funcionan: las multas cayeron de 12,9 a 0,5.
Tercero, a largo plazo probablemente el cambio de reglas llevaría a que cambiara la cultura.
Es vergonzoso ser español cuando uno comprueba lo que ya sospecha desde hace tiempo: un antiguo presidente del gobierno involucrado en casos de corrupción sistemática junto a dictaduras crueles. Que más adelante un juez pueda determinar que la evidencia está probada más allá de toda duda razonable (un criterio muy estricto) es muy diferente de la clara acumulación de evidencia que ya tenemos sobre la mesa.
Pero si esto fuera un caso aislado de corrupción, la vergüenza podría sobrellevarse. Lo preocupante es que forma parte de un patrón sistemático. Zapatero fue presidente del gobierno bajo Juan Carlos I, quien tuvo que abdicar por casos de corrupción intolerables (corrupción que, por otra parte, ha sido constante e invariable en la dinastía Borbón en España desde la regencia de María Cristina de Borbón).
Y a Zapatero le sucedió Rajoy, sí, el Rajoy de “Luis, sé fuerte”. IU y su espacio (como se llame esa semana) tampoco se han librado de estos problemas cuando han tenido pequeños resortes de poder. Moral Santín es el caso más claro.
Y en Cataluña vimos que la antigua CiU y la familia Pujol eran una mafia. El único sitio donde el sistema no ha generado escándalos vergonzosos es el País Vasco, aunque uno sospecha que es más bien consecuencia de la ausencia práctica de libertad de expresión que de su ausencia real.
En otras palabras: los españoles hemos visto cómo la Monarquía, el PSOE, el PP, IU y los grandes partidos nacionalistas han vulnerado de manera sistemática todo tipo de normas éticas y penales.
Mientras tanto, los salarios están estancados, la vivienda está por las nubes, la seguridad social está en una situación límite y la prosperidad actual es un espejismo empujado por una inmigración no sostenible que solo traerá problemas profundos a largo plazo (la figura de @SantiCalvo_Eco lo dice todo).
Quizás sea el momento de aceptar que esto no se arregla cambiando a quien gobierna, sino cambiando las reglas que hacen que casi dé igual quién lo haga.
Llorando con la rueda de prensa de Rubialino Pérez. Ha salido a frontear de los resultados de ACS y a leer tuits manejando el móvil con el dedo índice. Es tu abuelo cuando queréis quitarle el coche después de atropellar a una familia de peruanos
Este tuit ejemplifica cómo se ha acelerado el proceso de polarización en los últimos años. Hace muy pocos años a nadie se le ocurriría colocar a estas personas en dos grupos claramente diferenciados.
Un tanto lamentable ver a una comunicadora política promoviendo este maniqueísmo propio de dibujos animados. Dañina canalización de los instintos tribales.
Aunque parezca increíble, muchas personas aún podemos consumir simultáneamente productos audiovisuales de estas cuatro personas...
es el mejor clip que he visto en mi vida
- quiere mandarla a la grada y le da para atrás (?)
- cambia de pierna y le mete un zambombazo al gordo de delante
- vuelve a chutar (el gordo se agacha) y la manda fuera del estadio
lagrimones como puños
Se ha hablado mil veces más de una agresión inventada a Sarah Santaolaya que de un intento de asesinato a Alejo Vidal Quadras con un tiro en la cabeza.
Voy a 𝐈𝐍𝐔𝐍𝐃𝐀𝐑 la Administración con expedientes generados por IA 😃. Hasta que mejore o 𝒓𝒆𝒗𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆, lo que suceda primero.
Aquí va una solicitud a la Diputación de @Bizkaia. Generarla y registrarla me ha llevado tres minutos.
Ahora tienen que recibirla, estudiarla y contestarla. Les llevará dos horas. O cien; me da igual.
¿Es venganza? ¡No! Es inversión de la carga del coste: antes recurrir era costoso para nosotros y barato para ellos. Ahora es justo al revés.
Las cosas solo mejorarán cuando vean que la ineficiencia y la complejidad en los trámites digitales les colapsan y se convierten en un problema político.
Es resistencia civil pacífica.
Durante la mayor parte de la historia humana, la gente no ha dormido de corrido 8 horas seguidas como hacemos hoy en día. En cambio, tenía un patrón natural llamado "sueño bifásico" o en dos partes: un primer sueño corto después de anochecer (varias horas), luego se despertaban alrededor de medianoche durante 1-2 horas o más, y después volvían a dormir hasta el amanecer (segundo sueño). En ese intervalo de vigilia tranquila, las personas aprovechaban para rezar, reflexionar sobre sueños, leer, escribir cartas, charlar con la familia, cuidar el fuego o incluso tener intimidad con su pareja. Era algo normal y documentado en diarios antiguos, literatura (desde Homero) y culturas de Europa, África y Asia. Este "descanso partido" hacía que las noches largas (sobre todo en invierno) se sintieran más manejables y divididas.
Este hábito desapareció en los últimos 200 años por cambios grandes en la sociedad. Primero llegó la iluminación artificial (lámparas de aceite, gas y luego electricidad en los siglos XVIII-XIX), que permitió quedarse despierto más tarde y convirtió la noche en tiempo útil para trabajar o socializar. La luz fuerte por la noche retrasa la melatonina (la hormona del sueño) y altera nuestro reloj interno. Además, la Revolución Industrial impuso horarios fijos de fábrica, había que levantarse temprano y dormir de un tirón para rendir al día siguiente. Así, hacia principios del siglo XX, las 8 horas continuas se convirtieron en la norma "moderna", aunque no sea lo más natural para nuestro cuerpo.
Hoy muchos nos despertamos a las 3 de la mañana y nos preocupamos pensando que algo falla, pero es algo muy humano y común históricamente. Estudios en laboratorios (sin luz artificial ni relojes) o en comunidades sin electricidad (como en Madagascar) muestran que la gente vuelve espontáneamente al sueño en dos partes. Si te pasa, no es insomnio grave, es normal. Los expertos recomiendan no obsesionarse con el reloj (mejor taparlo), aceptar la vigilia con calma y, si llevas más de 20 minutos despierto, levantarte a hacer algo tranquilo en luz tenue (como leer) hasta que vuelva el sueño. Entender que el sueño continuo es un invento reciente puede quitarte ansiedad y ayudarte a descansar mejor.
https://t.co/1WSvDaOb30
Tanto tiempo con la matraca de que lo progresista era la diversidad identitaria hasta el extremo de blanquear los integrismos religiosos y las mayores salvajadas antiigualitarias para terminar recogiendo cable de esta manera. Es un avance.
Quizás el siguiente paso sería preguntarnos qué tiene de emancipador levantar fronteras donde no las hay para convertir en extranjeros a millones de conciudadanos y dejar de redistribuir con los más pobres del país para, pongamos un ejemplo, dejar de sufragar así los comedores de Jaén.
El extraño caso del internacionalismo nacionalista o la izquierda de los privilegios de origen.