A mí atosígame, lléname de mensajes si me tardo un minuto en responder, explótame el teléfono con llamadas, escríbeme por todas las aplicaciones posibles. Demuéstrame que necesitas de mi atención y yo me arrancaré el corazón para dártelo.
Mi mayor problema es que, si quieres estar conmigo, tendrás que lidiar con mis mil cambios de humor en un sólo día. Puedo amarte hasta el cansancio y necesitar de tu atención con locura, y al otro segundo te odio y deseo acabar con tu vida, para así, devorarte.
No me enamores si no vas a soportar mis celos enfermos y mis ganas de meterme debajo de tu piel, con la necesidad de ser uno solo. Si no pretendes pertenecerme hasta la medula, no quiero nada.