Si un día a una persona con mucho dinero le pasa algo malo, casi siempre aparece la misma reacción. Comentarios que no buscan entender, sino remarcar que el dinero no lo salvó de nada.
Cuando alguien con una vida económica cómoda habla de un mal momento, de tristeza o de depresión, sucede lo mismo. Como si hubiera una necesidad urgente de decirlo en voz alta.
Y no tiene sentido, porque nadie con dinero ha dicho que eso lo haga inmune a los problemas. Esa idea no viene de ellos, viene de un complejo ajeno y de una necesidad clara de sentirse menos miserables frente a la vida de otro.
Además, ni siquiera hay relación entre una cosa y la otra. Tener dinero no te quita lo humano. Pero para muchos, ver a alguien adinerado sufrir sirve para restarle valor a lo que tiene y sentirse un poco mejor consigo mismos.
Terence Crawford acaba de sellar su nombre entre los mejores boxeadores de todos los tiempos. Lo que hizo hoy no es común, no es grandioso: es histórico. Está al nivel de figuras como Sugar Ray Leonard o Roberto Durán… y si somos sinceros, hoy se vio incluso mejor. Trasladó su estilo de 147 libras a las 168 sin perder nada, algo que no es difícil… es prácticamente imposible en la historia del boxeo.
No solo venció al Canelo: lo hizo ver fácil. Tanto, que hablar de una revancha suena absurdo. Crawford demostró que puede bajar o subir de división y seguir ganando con la misma naturalidad. A partir de ahora, todo lo que haga servirá únicamente para engordar un legado que ya apunta a rozar el TOP 5 histórico. Ese es el nivel en el que está.
“El Canelo” dice que toma riesgos… ¿Cuál riesgo? ¿Hacer subir a un boxeador dos divisiones? ¿Cobrar una bolsa de más de 100 millones de dólares? Saúl Álvarez fue siempre un boxeador limitado con una gran capacidad de mercadotecnia. El “mito” se esta acabando.