Le pedían que tuviera personalidad, que fuera líder, que se peleara con los rivales, que cantara el himno.
Ya no le pueden pedir más nada.
O sí, pídanle disculpas...
Tiene 35 años. Hoy fue el mejor de la cancha y cerró el partido como si tuviera 19, 22, 25, 27...
Y solo hay una explicación: el Messi de hoy es el Messi de todos los tiempos. En su partido 1.000.
La rutina de lo extraordinario. El mejor de la historia.