@Horacitu@Farandula021 Excelente Podcast! Los escucho desde el programa 1. Mi solicitud periódica es que inviten a Doña Tura! (Seguidor del trabajo del señor Rangel) Saludos desde Costa Rica.
Vamos a tirar la casa por la ventana para apoyar a #guatemalapower 🇬🇹
Si Guatemala elimina hoy a Estados Unidos (en tiempo normal o por penaltis) sortearé 1.000 dólares entre todos los que hagan RT.
UN VÍNCULO QUE ESTÁ ROTO
El verdadero problema de la oposición es que tiene roto su vínculo con la mayor parte de la ciudadanía. Lo dicen los datos. No de ahora, no del último mes, ni del último año, de varios. Que no se haya querido ver o entender es otro tema. La fractura puede estar simbolizada en la figura del mandatario actual, pero no se origina en él ni se explica únicamente por su estilo. El PUSC no ha vuelto a ser competitivo desde 2002, el PLN no gana desde 2010 y el PAC colapsó electoralmente en 2022, por razones que trascienden cualquier coyuntura reciente.
Si la explicación fueran los últimos tres años, la solución sería mucho más sencilla. Lo que ha existido es un proceso sostenido de divorcio entre la política tradicional y una ciudadanía cada vez más escéptica, impaciente y demandante. Es cierto, el oficialismo ha encontrado terreno fértil en ese malestar. Pero justamente por eso, la oposición necesita hacerse otras preguntas y ofrecer mejores respuestas ¿por qué lo encontró? ¿en qué fallaron?
Tal vez la reciente elección legislativa represente una victoria táctica para el oficialismo, tal vez también fortalezca su narrativa. En eso tendremos todos opiniones, tan respetables como variadas. Lo veremos en los días que siguen. Pero si es así, es porque la oposición sigue sin diagnosticar bien su problema. Mientras su vínculo con la ciudadanía no se reconstruya, hoy tendrán que gestionar a este Presidente y mañana, probablemente a otro. Porque la dificultad estructural que tienen seguirá sin resolverse.
La verdadera pregunta, en mi opinión, es si ¿ayudaba la reelección de una figura tradicional en la Presidencia del Congreso a reconstruir ese vínculo roto? La respuesta, probablemente incómoda, es que no. No solo no lo repara, lo reafirma. Más que debilitar al oficialismo, debilita la posibilidad de construir desde la oposición una alternativa real de poder.
1. NO SE ENFRENTAN PERSONAS, SINO LÓGICAS POLÍTICAS INCOMPATIBLES. Creer que el conflicto político actual es entre individuos o estilos de liderazgo, es repetir un error que ya cometieron otras democracias. Estamos ante un punto de inflexión en el que la ciudadanía está escogiendo entre dos formas distintas de entender el poder, la legitimidad y su relación con el sistema. Ambas profundamente incompatibles en sus códigos, ritmos y sentidos de oportunidad.
Por un lado, una lógica tradicionalista que concibe la gobernabilidad como un fin en sí mismo, anclada en la continuidad de un sistema que muchos ya perciben como agotado. Por el otro, una lógica personalista que plantea la acción directa como única fuente de credibilidad. El conflicto no es solo narrativo, es un choque de tiempos políticos, entre la paciencia institucional y la impaciencia ciudadana.
2. EL PRINCIPAL ADVERSARIO NO ESTÁ AFUERA. Hace años que la mayoría de los partidos tradicionales dejaron de ser opción de poder real. No porque alguien los derrotara, sino porque dejaron de representar a la gente. Volver a ofrecer lo mismo -aunque sea con figuras respetables o con experiencia- no resuelve su problema de fondo.
No se trata de si el oficialismo ganó o perdió con una presidencia legislativa. Se trata de si la oposición logró enviar una señal de futuro con un liderazgo nuevo, plural y competitivo o bien, si terminó reafirmando la imagen de un sistema que parece más enfocado en su propia preservación que en su renovación.
3. LA POLÍTICA DEBE ENTENDERSE DESDE LA GENTE. Uno de los cambios más significativos del contexto actual es que la política ya no puede explicarse desde los partidos, ni de como estos quieren o esperan que la gente reaccione. Hoy, el punto de partida para entender la realidad política debe ser la gente, lo que siente, quiere y espera. Guste o no a los partidos.
Sin embargo, buena parte de la clase política tradicional sigue leyendo la realidad desde su propia lógica. Hablan en un lenguaje que ya no conecta e insisten en recetas operativas repetidas. El verdadero error parece que no es la estrategia, el verdadero error está un paso atrás, en el diagnóstico y la lectura de la realidad.
4. EL SENTIMIENTO DE LAS PERSONAS. Sea cierto o no, el sentimiento que comparte hoy buena parte de la ciudadanía es una frustración profunda con un sistema político que se desgastó, se agotó y dejó de ofrecer resultados. Muchos actores tradicionales no han hecho autocrítica y cómodamente confunden esa frustración con apatía o ignorancia. Se suben a un pedestal desde el que le dicen a la gente cómo pensar, sentir o reaccionar.
Culpar a la ciudadanía por el momento político que vivimos -como hacen muchos- es no entender el contexto o su origen. El respaldo que reciben quienes confrontan al sistema no se explica ni por su estilo, ni por su retórica, sino por el vacío institucional y de resultados que otros dejaron. La gente no se desconectó de la política, fue la política la que se desconectó de la gente.
5. LO QUE LA POLÍTICA TRADICIONAL OFRECE, LA GENTE YA NO ESTÁ DISPUESTA A COMPRAR. Si el electorado ha cambiado pero la política no, el desajuste no está en la ciudadanía, está en los políticos. La política tradicional sigue funcionando bajo una lógica de oferta, con estructuras, discursos y liderazgos que suponen que, si insisten lo suficiente, la ciudadanía terminará por valorar la promesa de volver a lo conocido.
Pero la realidad se mueve bajo otra dinámica, la de una ciudadanía más exigente, impaciente y selectiva. El problema no está necesariamente en los valores que se enuncian -como estabilidad, experiencia o institucionalidad- sino en la credibilidad de quienes los ofrecen como solución.
6. ¿A QUE ES EL RECHAZO? Uno de los errores más frecuentes que veo es suponer que la ciudadanía ha perdido fe en la democracia. El problema que tienen no es con la democracia, sino con la versión autorreferencial que ofrecen muchos de sus representantes tradicionales. La gente no quiere menos democracia, quiere una mejor democracia. No están rechazando los principios democráticos, están rechazando a quienes los usan como justificación lo que ya no funciona.
Lo que está erosionado no son entonces los valores democráticos, es la credibilidad de los que dicen defenderlos sin renovación ni resultados. La ciudadanía -ojo que estoy diciendo la ciudadanía- no está en contra de la estabilidad, pero sí de que se use como excusa para no actuar. No está en contra de la legalidad, sino de que se instrumentalice para proteger privilegios. Tampoco están en contra de la institucionalidad, sino de que funcione más para defender a algunos pocos, que para resolver los problemas del país.
7. LO QUE SE VENDE COMO ESTABILIDAD, SE PERCIBE COMO ESTANCAMIENTO. El valor del mensaje político depende cada vez más de quién lo transmite. Por eso, esos conceptos de estabilidad, experiencia o equilibrio institucional no han perdido valor en abstracto, pero sí se debilitan cuando provienen de figuras asociadas a un sistema que muchos consideran agotado.
Bajo la lógica clásica, una figura tradicional en la Presidencia de la Asamblea representa esos valores. Pero ahí está el cortocircuito entre lo que los actores habituales creen estar ofreciendo y lo que una parte creciente de la ciudadanía realmente percibe y quiere. Para muchos, esa experiencia se asocia con inmovilismo; el equilibrio, con complicidad; y la continuidad, con captura. Lo que para unos simboliza estabilidad, para una mayoría es hoy solo el rostro de un sistema que ya no responde.
8. EL PROBLEMA NO ES SOLO EL MENSAJE, ES QUIÉN LO ENTREGA. Si entonces el valor de los conceptos políticos depende de quién los transmite, la ruptura no se debe tanto al contenido del mensaje, sino a la credibilidad, trayectoria y legitimidad de quienes lo comunican.
Cuando a las figuras visibles de la oposición -justa o injustamente- se les acusa de haber conducido el sistema al desgaste actual, de acumular años de presencia sin renovación, o de falta de conexión contextual, su mensaje no va a tener fuerza. No solo hay que tener razón, hay que tener sintonía con el momento y sobre todo, credibilidad como transmisor del mensaje.
9. ¿RENOVACIÓN O REPRODUCCIÓN? Frente a la exigencia transformación, los actores tradicionales no han respondido reformándose, sino reafirmándose. Su reacción no ha sido la autocrítica ni la innovación, sino la repetición simbólica de lo conocido. En lugar de actualizar mensajes, estilos o liderazgos, recurren a sus referentes más familiares como forma de contención.
No hay entonces adaptación a la petición de cercanía, urgencia y resultados; por el contrario, reproducen lo que ya fue. Esa reafirmación no solo no es respuesta a la demanda ciudadana, si no una evasión que agranda la distancia con una sociedad que ya se mueve en otro plano.
10. ¿Y SI LA POLARIZACIÓN ES ALGO MÁS DE LO QUE NOS DICEN? Mucho se ha hablado sobre polarización como causa de nuestra dinámica actual. Pero, ¿y si fuera también el efecto visible de un sistema institucional desgastado, que ya no canaliza tensiones ni construye consensos? Si los canales políticos tradicionales no resuelven conflictos pierden legitimidad, pero no por eso las tensiones desaparecen; siguen amplificándose hasta llegar al antagonismo social.
Los llamados al centro o a la moderación pueden no haber sido suficientes y puede que no vayan a ser suficientes, si no van acompañados de una reconstrucción de alternativas creíbles ante la ciudadanía. Por eso es que la reelección de una figura simbólicamente tradicional no calma la tensión, la reafirma. Refuerza la imagen de un sistema que, ante la demanda de cambio, responde con las mismas figuras de siempre.
#DiagnósticoPolítico #ReconexiónCiudadana #OposiciónYRealidad #Estrategia2026 #ReelecciónCongreso #NarrativasYConfianza #RetosDemocráticos
Voy a contarles un cuento...
Corría el año 1938 y Europa sufría tensiones políticas intensas. Adolfo Hitler tenía ya cuatro años al mando de Alemania y su discurso era cada vez más agresivo y con claras intenciones expansionistas. Tenía el ojo puesto en Checoslovaquia, especialmente en una región llamada los Sudetes, donde vivía una población alemana importante. Su argumento era que los alemanes que vivían allí estaban siendo maltratados y que, por tanto, Alemania tenía derecho a anexionarse esa zona.
El problema era que Checoslovaquia no quería ceder ni un pedacito de su territorio. En teoría, tenía aliados fuertes - como Francia y Reino Unido - que estaban dispuestos a impedirlo. Pero aquí viene lo increíble: en lugar de enfrentarse a Hitler, los líderes europeos—Neville Chamberlain, el primer ministro británico; Édouard Daladier, de Francia; Mussolini, de Italia, y el propio Hitler—se reunieron en Múnich a finales de septiembre de 1938 para “negociar”. Y puede parecer absurdo pero Checoslovaquia ni siquiera fue invitada a la reunión.
Allí se firmaron los famosos Acuerdos de Múnich que, básicamente, decían: “Está bien, Hitler, quédate con los Sudetes pero, por favor… no pidas más. Quédate quieto”. El primer ministro Chamberlain incluso volvió a Londres proclamando que había conseguido “la paz para nuestro tiempo”, convencido de que habían frenado a Hitler.
Pero Hitler no era de los que se conformaban con un pedazo. Apenas unos meses después, en marzo de 1939, Alemania ocupó el resto de Checoslovaquia sin pedir permiso a nadie. Al ver eso, Europa POR FIN se dio cuenta de que a Hitler no se le podía calmar con acuerdos. Pero ya era tarde.
El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia con toda su potencia militar, marcando el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
Los Acuerdos de Múnich quedaron entonces como un símbolo de lo inútil que fue intentar calmar a Hitler cediéndole territorio. Son recordados como el “apaciguamiento cobarde”. En lugar de evitar la guerra, sólo le dieron a Hitler más tiempo y confianza para planear otra aún más grande.
El que no conoce la historia, está destinado a repetirla…
@huatequecr Ya que borraron el mensaje anterior, confirmo. La peor atención al cliente de parte de la señora del restaurante de 3 ríos, que al parecer es la dueña y puede tratar a los comensales terrible. Excelente comida, el peor servicio
@huatequecr Lástima por la que atiende en la cede de San Juan. El peor servicio al cliente que he tenido. Al parecer es la administradora, por lo que ni quejarse vale la pena.
‼️ RÉCORD HISTÓRICO ‼️
El @bayer04_es supera el mítico récord del Benfica de Eusebio (establecido entre diciembre de 1963 y febrero de 1965) y se convierte en el PRIMER EQUIPO, desde que existen las competiciones europeas, que enlaza 49 partidos consecutivos sin perder, contando todas las competiciones oficiales nacionales e internacionales.
Dadle RT a esto también, panda de cabrones 😂