No me desagradan los detractores miserables que pretenden denostarlo.
Alguien que viviรณ cรณmo รฉl no tiene por quรฉ ser recordado unรกnimemente bien. Merece el honor del desprecio de los despreciables, tal como Evita o el Diego.
Porque no es de ellos.
El Indio es nuestro.