Quién diría que la honorable viajera es una tierna sonámbula, el comisionado nunca se lo esperó.
— ¿Si?. . — Respondió calmado al verla tan cómoda ahora, no pasará nada si plática un poco con su yo dormida, ¿Verdad?
Le respondería… si pudiese escucharle. ¿O es que acaso piensa que lo ha hecho adrede?
Aunque su cercanía y su aroma parecen alterar su descanso, pues rápidamente su gesto cambia, y sus mejillas se pintan de rosa.
—Ayato…
— ¿Ehhh? — Confundido, intentó analizar lo que decía aunque bien que lo haría sin ningún problema. . . en una situación normal.
En estos momentos el comisionado está más que seguro que la viajera no debería pedir eso cuando parece que tienen un resfriado fatal.
La cargo rápidamente al verla en el suelo, su cara de preocupación no tardó en aparecer.
— ¿Lumine?. . . ¿Sigues consiente? — No tiene ni idea de que pasó pero ya está en marcha a un lugar tranquilo con tal de revisarla.
Esta un poco cariñoso, así que abrazó a la viajera y la cargo para repartirle montones de besos por toda su carita.
— ¿Acaso salve a alguien para recibir tanto cariño de la honrada viajera? — Sarcástico mencionó antes de sacar una pequeña risita.
— Nada malo realmente, solo déjate llevar ~
Acercándose a ella con una sonrisa calmada la encerró contra la esquina, sus manos aflojaban la correa para que no la lastimara.
El lo último que quiere es eso❗
En un instante ya estaba abrazando cada una de ellas, restregaba su cara en aquella textura suave y olor dulce embriagante.
— ¿Puedo?. . . — Tarde pregunto con una cara de extrema felicidad pero no podía ante su tentación, fue derrotado por su deseo.
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No solo son esponjosas y suaves como el terciopelo, también tienen una fragancia embriagante.
¿Hm? ¿Y esa cara? Puede acercarse y pedirle si puede tocarlas sin miedo.
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