@ChinaNipona Yo estaba en la misma, hablaba de eso como si ya estuviera todo pago... Al final no pude convencer a mis viejos y fue lo peor del mundo avisar que nada de eso pasaría... El bife de realidad que tuve me duró hasta el día de hoy que yo manejo la economía de casa, es necesario
@L0V3L3ZZX Si fue un accidente, la próxima tomar precauciones y subir el tele donde no llegue. Si es un sabandija, que no vea la luz del sol y limpie con la lengua el piso
@aguusmood Ya está todo hecho, es tirarte al vacío. Con un laburo estable podes pensar más tranqui en un proyecto, no podes culpar a la gente por querer no morirse de hambre... Es buscar un salvavidas
@joefernandezok Si. Pero si el Dr viene atrasado no te va a hacer pasar a vos, llama por orden, seguramente pasó eso. Igualmente si reclamabas seguro te hacían pasar, hay que acostumbrarse a decir las cosas
@orlycristofalo La gente es re maleducada y si le sumas el tilde se pones más estúpidos aun. Hay veces que necesitas tiempo para contestar, responder otras cosas antes, pero tenes el msj pendiente. La gente simplemente se cree el centro del mundo y ni diciéndole que ya le atendés se calman
@Roybattyforever El tipo se volvió loco con el maquillaje de esta película, lo sufrió una banda. No me sorprende que retirado no le interese más hacer muecas y simplemente le dió mal al botox
EL ÚLTIMO PRIMER DÍA
Nadie sabe quién inventó en Argentina el llamado “Último Primer Día” (UPD), pero la celebración se contagió a casi todos los colegios del país. En esta tradición, los alumnos pasan juntos la noche velando lo que será el principio del fin de su “era escolar”. En esas horas, el alcohol se convirtió en el único protagonista, generando un clima confuso y muy negativo en lo que debería ser un día de alegría.
Año a año, en la mañana del primer día de colegio, se repiten las escenas de chicos descompuestos por el alcohol que bebieron durante la noche y que llegan a la escuela en un estado penoso. Las guardias de pediatría registran récord de emergencias por intoxicaciones alcohólicas: chicos con vómitos, deshidratados y hasta inconscientes.
En los días previos, en los chats de padres se dan conversaciones alucinantes: desde quienes se dividen la tarea de recolectar dinero para comprar alcohol (vodka, fernet, gin, bebidas con más de 35% de graduación), que eventualmente compran los propios adultos para saltar la prohibición de venta a menores, hasta la planificación que asigna “padres responsables” por si algún chico se descompone.
Tenemos que coincidir en que la estrategia familiar de “control de daños” es la estrategia de la derrota. Al asumir que no se puede evitar el consumo, solo intentamos minimizar las consecuencias, pero el daño está hecho. Algo se rompe cuando naturalizamos la intoxicación y el riesgo sobre la vida.
Yo no sé cómo llegamos hasta acá, cuándo los padres nos convertimos en cómplices, resignados a ver cómo nuestros hijos se emborrachan. No sé cómo convertimos en normal que un compañero termine en la guardia médica inconsciente, o que una compañera no pueda caminar por la cantidad de alcohol que bebió en el UPD. ¿Cómo pasó todo esto?
No lo sé, pero sí sé que está horriblemente mal y que seguirá así si no empezamos a crear una imagen distinta sobre esta fecha; si no terminamos con la complicidad alcohólica entre padres e hijos. Sé también que es una lucha difícil en los chats de padres, cuando debemos oponernos y discutir con quienes ven bien lo que está mal. Pero llegó la hora de dar esa pelea a fondo. Cada chat es nuestro campo de batalla.
La ciudad tomó medidas correctas para amortiguar los efectos nocivos del UPD y recrear en las escuelas un propósito positivo vinculado a la alegría y al futuro. Ojalá sea el primer paso para reinventar juntos esta fecha y desasociar la felicidad de la ebriedad y el vómito.