una de las peores sensaciones es cuando alguien deja de ser parte de tu rutina. Ya no le hablás, ya no le contás tus cosas, ya no te reís con esa persona, ya nada. Y es peor cuando te pasa algo súper bueno y querés correr a contárselo, pero ya no está y no volverá a ser igual
No solo no puedes cambiar a alguien que no ve como un problema su conducta. Tampoco puedes ayudar a que cambie alguien que, aún viéndolo, no está dispuesto a hacerle espacio a la incomodidad y el esfuerzo que conlleva cambiar
Elegir a quien te elige y esforzarte por quien también trabaja el vínculo. Reciprocidad o despedida aunque a corto plazo duela, uno de los mejores aprendizajes sin duda