Que el fiscal de El Salvador vaya a elogiar a Consuelo Porras no es un simple acto protocolario, es un mensaje político.
Cuando fiscales señalados por perseguir a quienes defienden la democracia se respaldan públicamente, la llamada “cooperación” deja de ser técnica y se convierte en una señal de alineamiento de poder que debería preocuparnos a todos.