@littlxlady dulcemente el príncipe que, si bien había aprendido a adorar Londres también había añorado su tierra. O, más bien, a las personas que allí habitaban
No tendría problemas con establecerse en el extranjero como se había propuesto. Peleaba para hacerse embajador de Rusia en el +
— Yo me había hecho ya las falsas ilusiones de verle pinchándose con las espinas de una rosa y esta tornarse azul. Me conformaré (como si fuese insuficiente) con el rojo de la sangre. Aunque priorizo su bienestar, por supuesto.
— Lamento decir que hace generaciones que mi sangre perdió su tono azul... Pero si debe derramarse por usted, lo hará con gusto, llenando las ropas (esas sí, azules) que siempre visto para usted.
— ¿No es usted de sangre azul, príncipe? Porque si algo más tengo que ver de usted, que sea azul y no sean sus ojos, que sea su sangre, viéndole morir por mí.
— Me cede un poder demasiado grande, mi señora: no quisiera atraerla a otro lugar que no fuera entre mis brazos, lo único azul que deseo que observe hipnotizada mis propios ojos.
— ¡Alteza! En público preferiría continuar aparentando esa ensoñación en la que me han mantenido tantos años. En privado despiérteme con algo mejor que besos.