— Si, todos tienen algunos, quiero unos de esos para ponerles sus trajecitos verdes...𓂃ㅤ
Manos puso en su propio regazo.
— Solo si no es mucha molestia, vi unos chicos y chicas muy lindos en la ciudad.
Justo lo que le encanta, los ojos atentos a ella.
— Somos un circo ambulante, de donde venimos es un secreto, toda la noche tenemos diferentes shows repartidos en distintas tiendas. Pero, ningún menor de edad puede entrar. Aunque tú eres muy grandote como para que te pidan el
ᅠ
⠀ֵ Ah-- con razón.
( ... ) Aunque igual habría sido muy
curioso.
– Es un... ¿Circo? – Con cuidado el
pelinegro toma el boleto, analizando
con visible interés aquello que le era
ofrecido. – Me encantaría, aunque
ya que estamos, ¿de dónde vienen? –
ᅠ
+
La mirada ajena no pasó desapercibida para ella, sus orbes rojizos se clavaron en la extravagante azabache.
Sin miedo alguno se le acercó.
“¡Hola, señorita!”
Le saludo con esa energía desbordante.
Se llevó la diestra al rostro mientras suspiraba de forma algo frustrada. Claro, ella no iba a obedecerle así como así.
“Estuve viendo algunas cosas del circo con Ticket Taker.”
— ¿Ahora eres timido? A demás estamos tras vestidores, puedo estar cómoda.
Igualmente su ropa acomoda, no quiere un reporte de alguno de los invitados.
Siguiéndole el paso, una sonrisa traviesas atravesó su rostro.
— Oh, aquí fuera no puedes hablar..ִֶָ𓂃
ᅠ
ᅠᅠ— Los uniformes son exactamente de nuestras tallas. No hay forma en que te “asfixies”. —
ᅠᅠSe ha dado media vuelta, ni siquiera quiere mirarla.
ᅠ
ᅠᅠ
Qué bobo, lo quiere como invitado.
— Oh, disculpe, ¿No le gustaría asistir al show de esta noche, Sir? —Manos que asimilan garras le tendieron un boleto verde.
ᅠ
⠀ֵ Será considerando un "bufón" en
su ámbito laboral, sin embargo duda
mucho de ser capaz de asistir
a un circo...
¿Será que ella le vio cara de payaso?
ᅠ
— Despues del 69 perdí la cuenta. —Encogiéndose de hombros, un par de pasos a un costado dio.— Solo esta re decorando un poco.
Manos puso en su propia cadera.
— ¿Qué hacías fuera taaaan tarde?..𓂃ㅤ
El morado ni siquiera se sorprendió, ya conocía a la azabache y lo bromista que era, solo suspiro profundamente.
“¿Cuántas veces te dije que este lugar está prohibido?”
Colocó sus manos detrás de su espalda en una postura firme.