Recuerdo que una vez alguien me dijo: "nunca dejes de ser vos, sos luz, sos magia, seguí siempre creyendo en el amor".
Y me duele que en algún momento me hice chiquita para encajar en un lugar.
Se acabaron las elecciones y no he podido parar de pelear, cada vez amanecen más estúpidos.
Que desgaste discutir con gente sin argumentos, parecen con ese cerebro liso.
Qué desgracia tener que compartir oxígeno con gente que sale a decir que el hombre estatua de Lumumba era brujería en el partido de ayer. No saben que la República Democrática del Congo fue escenario de uno de los genocidios más grandes de la historia. Bajo el régimen de Leopoldo II de Bélgica, más de 10 millones de congoleños fueron esclavizados, torturados, mutilados y asesinados en nombre de la “civilización” y del progreso europeo. Les robaron la tierra, el caucho, los minerales, la vida y la dignidad. Les amputaban de todo, los sometían a trabajos forzados, levantaron un sistema de terror sobre sus cuerpos mientras en Europa presentaban a Leopoldo como un benefactor.
Y todo eso no se sostuvo solo con fusiles, sino también con ideas. Con la idea racista de que los africanos eran seres humanos inferiores, incapaces de gobernarse, de pensar y de decidir por sí mismos. Esa lógica colonial encontró justificación en teorías de superioridad racial y en el darwinismo social de tipos como Spencer, que sirvieron para darle un barniz “científico” al saqueo, la esclavitud y la dominación de pueblos enteros.
Patrice Lumumba es símbolo de la dignidad congoleña, de la ruptura con el yugo belga, de la posibilidad de que el Congo dejara de ser colonia para convertirse en una nación soberana. Lumumba representa la voz de un pueblo que quiso decidir sobre su tierra, sus recursos y su destino, y por eso mismo fue convertido en enemigo por quienes nunca aceptaron perder el control del Congo.
Ni siquiera después de la independencia los dejaron en paz. Hasta hoy, el Congo sigue pagando el precio de estar sentado sobre riquezas que las potencias y las multinacionales codician. Sus guerras, sus guerrillas y su inestabilidad no pueden entenderse sin la injerencia extranjera, sin las redes de saqueo que siguen operando sobre el coltán, el oro, el cobalto y otros recursos estratégicos.
Siendo de Antioquia y viviendo aquí puedo asegurarles que en estos momentos a lo que más le tengo miedo es al porte legal de armas. Esta tierra llena de brutos con delirios de tombo que están dispuestos a acabar con cualquiera, le ganaría a Estados Unidos en tiroteos
En una entrevista dijo: "yo nunca he ido a terapia", y se nota...
A quién en su sano juicio le parece viable un tipo que mataba gatos usando pólvora y se ríe al contarlo, desde chiquito sociopata en potencia.
INÉSSSSS UNA VALERIANAAAA.