aquí. No es seguro viajar por la noche.
Informó a sus compañeros mientras iba a buscar leña sin esperar respuesta. Barret y Cid soltaron una maldición y Cloud puso los ojos en blanco, pero siguieron sus instrucciones. Todos estaban agotados.
Asintió una vez, parte de su rostro oculto bajo el alto cuello de su capa. Podía percibir las líneas de cansancio en el rostro de la joven. Aquel era un viaje arduo y, en efecto, el día había sido extenunate entre las cacerías y los encargos.
— Será mejor que acampemos hoy >
asintió despacio, entrelazando las manos frente a sí antes de dedicarle una tenue sonrisa.
no había tristeza en sus facciones. si acaso, algo mucho más difícil de disimular: el cansancio ⇲
acercado, su capa fue removida y un inconfundible olor floral llegó a sus fosas nasales.
— Me temo que no soy un champiñón. En todo caso. un hongo venenoso.
Bromeó semi girándose para contemplar a la Cetra, no esperaba verla por esos lares.
La quietud del bosque le otorgaba parte de la paz que su atribulado corazón clamaba, pero era insuficiente. Los animales parecían percibir una presencia peligrosa y huían a sus madrigueras con presteza. He aquí que en medio de sus conflictos internos notó que alguien se había >
La mirada carmesí se posa en al joven Cetra, analítica. Normalmente se mantiene al margen, pero ha notado demasiado callada a la muchacha y eso es algo extraño, ya que ella siempre suele ser alegre y positiva.
— Te noto algo alicaída. ¿Va todo bien?
Sus demonios internos se hallan agitados, por lo que se ha retirado al bosque en una búsqueda de la paz interna. Empero los pecados que arrastra son demasiado dolorosos y su peso, harto pesado.
Brazos cruzó sobre el pecho, su mirada siguió la trayectoria del misino, como si él no hubiese sido el impulsor de su periplo. El único culpable es el propio Caith, quien llega a ser sumamente irritante.
Vincent no se presentó, ni tampoco se lo pidió Sephiroth. El pistolero no pudo dejar de ver ciertas similitudes entre él y Sephiroth: ambos preferían el silencio a las palabras y se mantenían distantes con el resto del mundo. Esperaba que el muchacho hubiese sacado todas las >
el general clavó los ojos felinos en el recién llegado sin demasiado interés. ni siquiera pareció verse afectado por sus atavíos quasi victorianos.
el de cabellos plateados pronto volvió la vista al escuadrón que tenía a su cargo, cuyas tareas supervisaba con mano »
puede ser gloriosa, pero sin remos, terminará zozobrando bajo las olas. Nunca debe olvidar el árbol del que fue construida.
Fue su respuesta. A menudo hablaba de forma crítica y esta no iba a ser la excepción. " No subestimes al enemigo. No seas arrogante", era el mensaje que >
no podía acercarse a él y confesarle "soy tu padre", por lo que decidió enfocarse en su misión.
Se acercó a paso lento al joven General.
— Veltd me envía para que te ayude a evacuar la zona.
Veltd le había despertado de su sueño autoimpuesto para que les ayudase a hacer frente a una amenaza: la invicación Zirconiade. No esperaba que nada más llegar a su ciudad natal, Kalm, se encontraría con Sephiroth. Como fuese, >
sephiroth desconocía sus orígenes. para él, su madre era la misteriosa jenova de la que hojo le había hablado casi crípticamente. lejos estaba todavía la revelación y, con ella, su caída.
El hijo de la mujer amada... La mirada carmesí de del ex Turco contempló a la distancia al joven con el corazón apesadumbrado. Deseaba acercarse a él y al mismo tiempo, no se sentía con el derecho a ello. ¿Qué podía decirle? Nada que justificase su ausencia... y su pecado.
La fecha clave se acercaba: el enlace de Sephiroth con Genesis y él, como padre del novio, debía pagar el traje de boda, tal y como dictaba la tradición. Mas al no tener Genesis padres vivos, el Valentine se ofreció a pagar también su traje, al fin y al cabo el Rhapsodos ya >
@IMEISVERBRANNT osase marcharse, por lo que se resignó a que su cartera sufriera un buen asalto. Podía lidiar con eso, pero las horas que pasaría encerrado en la tienda mientras Genesis elegía el traje iban a ser una tortura...
— Te puede ilustrar mientras vamos a la sastería. He dejado el >