Compre boleta para el coordillera y finalmente decidí no ir y quedarme tardeando con amigos en Bogotá; y aveces me arrepiento pero el cuerpo pide lo que necesita.
Ver un poeta fue ver al padre de mi hijo, así que no logré empatizar con el man que no se hace cargo de nada y ya llega un punto que aunque lo intente nadie le cree.
Hoy me sentí tan sola; estaba en una entrevista muy importante y al salir nadie me escribió para preguntarme como me fue; como se sintió. No quise escribirle a nadie tampoco.
Hace mucho no me sentía tan triste y aunque acepto la realidad es bien difícil asumirla. No estoy en un buen momento y lo lamento tanto por mi salud mental y por mi hijo.
Nada puede ser más reparador que el tacto de quien deseamos. Consuela. No porque se lleve el dolor en sí, sino por cómo una cercanía puede anestesiar cualquier ardor por la alegría que genera. Como cuando Pizarnik escribe: me duele todo. No me dolería si me tocaras.