La cultura del cuidado es el antídoto contra un mundo impregnado de individualismo y prisionero de la tristeza. Aprendamos a hacernos cargo de los demás, de la ciudad, de la sociedad, de la creación, para experimentar la alegría de la amistad y de la gratuidad.
Busquen siempre, antes que las opiniones de internet, buenos consejeros en la vida, personas sabias y de confianza que puedan orientarlos, ayudarlos. Cada uno de nosotros necesita ser acompañado en el camino de la vida.