disfrutando de ese momento.
Luego cerró el álbum y lo guardó junto a su colección privada de cartas, el mazo más poderoso junto a sus recuerdos más valiosos.
Cuando recibió el regalo tras llegar de una expedición, no pudo más que abrirlo impaciente. Su contenido hizo que sonriera a cada página que pasara, observando con detalle quienes estaban en ella y deteniéndose en las de Tighnari y Collei. Pasaba los dedos sobre ellas,
-Quizás, puede, quién sabe, ha estado hablando con Lisa y Cyrus para recopilar fotos varias de @CUSTOSHARENAE a lo largo de los años y las haya colocado cuidadosamente en un álbum hecho a mano. Solo espera que sea de su agrado cuando reciba el regalo.-
@sassyfennec un poco, quedando ahora los ojos morados y notándose cierta corriente por su cuerpo pasar como un escalofrío.
— Y prefieres que sea bueno contigo, ¿no? — En ese momento se acercó a su oreja, tocando una de sus muñecas, aferrándose a ella. — ¿No? — Repitió en un susurro.
@sassyfennec
Llegó sin aire, sudando un poco, pero alzando el brazo para ofrecerle un ramo de varias flores típicas del desierto.
— Lo siento, llegué tarde.—
@sassyfennec — Soy el General Mahamatra... puedo detenerle de muchas maneras, pero si decide huir solo me obligará a usar la fuerza.— Susurró mientras sonreía de lado, viéndose los dientes y dejando otro beso, ahora más cerca de su mentón.
Fue entonces que su Visión se iluminó »
— A las únicas personas que no me perdonaría fallar, sería a ti y a Collei. El resto me dan igual.— Susurró mientras se aferraba más aún a su cintura.
— Los demás pueden verme de los colores que quieran, pero vosotros...—
Algo golpeó su pecho al oír las palabras de Nari. Le dolió escucharlo, pero no por molestia, sino porque no esperaba unas palabras tan certeras. Pero así era él, disparaba sus flechas de la misma manera.
No pudo decir mucho, solo enterró su frente entre las ropas, aferrándose.
— Exageras, Nari. No soy tan bueno como crees. Mi lado como General no es precisamente el mejor del mundo.—
Frunció un poco el ceño, apoyando su frente en la espalda del contrario, disfrutando de su calor y su aroma.
Escuchó aquello último justo cuando estaba bajando. Se sonrojó un poco, carraspeando más la garganta hasta acercarse a él por la espalda. Luego se sentó para abrazarle por detrás.
— El regalo no solo es eso...—
— Sí.— Dijo de manera directa antes de sonreír de lado, sin bajar.
— Diría que eres lo más interesante que hay en toda Teyvat.— Tras eso, miró a un lado, torciendo los labios. — Me gusta verte, nada más...—
Dejó que le acariciara las manos, dejándose hacer mientras se acercaba a él para rozar su nariz con la adversa.
— Entonces me quedaré todas las noches que necesites.— Susurró antes de pactar con un beso suave, lento y dulce.
— Siempre dices que lo hago.— Puso los ojos en blanco unos instantes. Luego decidió recogerse el cabello en una pequeña cola.
— Aunque me encantaría seguir ésta conversación, yo... tendría que descansar, mañana tengo que salir temprano. ¿Puedo dormir contigo otra vez?—
— Música electro. ¿Lo entiendes? Electro porque mi elemento es Electro.— Dijo mientras le miraba directamente a los ojos, interesado completamente en el tema.
Luego sonrió y se acercó a su rostro.— La tortura ya acabó.—
— Mis chistes siguen estando incluidos en el paquete. De hecho... me dijeron otro hace unos días.— Le miró con una expresión seria, concentrada.
— ¿Cómo sería la música que escucha el General Mahamatra? —
— Ya te dije que soy el General Mahamatra. Puedo hacer todo lo que me proponga. Hasta hacer sonrojar al más temido de los guardabosques.—
Con aquellas palabras, apoyó su cabeza en el hombro de éste.
— No quiero incomodarte, pero salen solas las palabras.—
— Se me resiste porque... bueno, ya hay algo irresistible en él.— Dijo con los brazos cruzados, cerrando los ojos y devolviendo el gesto como si no acabase de decir aquello.
Como si fuera un niño pequeño, sonrió por el beso, colocando una de las manos en la cadera, completamente orgulloso de lo que acababa de hacer.
— Ambas cosas. Nadie se conoce el desierto mejor que yo, y eso siempre es una ventaja para el gran General.—
— Soy el General Mahamatra, puedo recolectar eso en muy poco tiempo.— Alzó las cejas orgulloso, sonriendo más tarde.
— Ya les haré una visita, dame los datos solamente.— Con aquel gesto, miró a un lado, carraspeando la garganta.