< en un rincón del jardín y divagar en ideas aleatorias que tiene conexión nula con la academia y la diferencia entre héroes e isleños.
─¿Por qué tanto barullo? ¿Qué pasó? ¿Se pegó alguien? ─nunca asumir nada bueno.
¡Que agonía siente! ¡dolor que llega al alma! Exagerado porque solo es una contractura en su cuello, pero la prótesis hoy pesa más de lo habitual, o eso es lo que siente el muchacho de áureas hebras; en su defensa, le echa la culpa al picnic de la fecha anterior y el desastre >
< que se montó en la cocina es prueba de hecho, un desastre que limpió. Todo error lo debe reparar, una enseñanza que aprendió por las malas.
Con su diestra sobre su cuello, se aproxima al grupo de gente porque sus voces lo atrajeron, de lo contrario se hubiera aislado >
Sobre ¿Mandrágora? No sabía mucho, manejando la información necesaria para lidiar con un hijo de un... Bueno, pirata y sabe gracias de quién tuvo la "amabilidad" de criarlo que esos seres no son de confianza; ladrones, asesinos y gente sin escrúpulos.
Empero, tampoco sería un >
< en su lado izquierdo.
Con frustración empuja la bandeja con sus pies, haciendo un berrinche digno de un crio de diez años ¿Acaso le dirían algo? Aquella máscara inexpresiva no estaba ahí para corregirlo.
—¿Ahora eres Blancanieves y recoges manzanas? Eres muy feo para ser >
"Al menos lo he intentado".
Se dice a sí mismo mientras observa con notorio disgusto la bandeja que su diestra sujeta con firmeza, pero a su vez con el punto de apoyo debilitándose en busca de un 'aparatoso accidente' y así tener excusa para arrojar a la basura lo preparado >
< ¡apesta en la cocina! nunca le enseñaron dicho arte y verse en la obligación de hacerlo junto al notorio desgano a una actividad que no entra en sus intereses lo llevaron a este humillante final.
Le duele el cuello, además del cansancio corporal tras estar varias horas >