¡Qué bueno es no tener una idea clara sobre cada tema! Porque está bien saber que no lo sabes todo y que aún te queda por aprender. O, mejor dicho, que aún quieres aprender.
Me preocupa que haya tanta gente incapaz de entender una serie que requiere una atención mínima porque no pueden dejar de mirar el móvil ni durante una hora y pico. Tiene que ser duro perderse la mitad de lo que se ve, se lee o se escucha.
Caminar sin podcast. Comer sin teléfono. Esperar el café sin scrollear. Ahí es donde aparecen las únicas ideas que después vas a reconocer como tuyas. Aburrirse a propósito es de los actos creativos más raros que quedan.