《■UEFA @UEFA no puede resucitar lo prescrito: por qué la ofensiva del @realmadrid en el caso Negreira está jurídicamente condenada al fracaso■》
El comunicado de Real Madrid evita terminológicamente "a propósito " hablar de “corrupción deportiva” o “amaño de partidos” y no identifica ni un solo encuentro manipulado, limitándose a invocar un “riesgo sistémico” y una “estructura de influencia indebida”.
La jurisprudencia del TAS y la práctica de UEFA exigen, para calificar como soborno/match‑fixing, que exista intento de predeterminar resultados de partidos concretos y que esa intención se pruebe con el estándar de “comfortable satisfaction”.
La UEFA, en su momento, abrió un expediente informativo, sin incoar formalmente procedimiento disciplinario ni nombrar inspector con mandato específico.
Conforme al art. de “statute of limitations” del Reglamento Disciplinario UEFA, solo los actos de auténtica apertura de procedimiento (resolución de incoación, comunicación formal de investigación por infracciones determinadas) interrumpen la prescripción; no lo hacen las pesquisas preliminares o informes internos.
El conjunto de hechos imputados al F. C. Barcelona ha llegado objetivamente prescrito al ordenamiento disciplinario español, de conformidad con los plazos de prescripción previstos para las infracciones muy graves en la vigente Ley del Deporte y en la normativa disciplinaria de la RFEF.
Agotado el ius puniendi de la autoridad disciplinaria primaria, cualquier tentativa de “revivir” disciplinariamente esos hechos desde el nivel internacional entra en colisión con los principios de seguridad jurídica, confianza legítima y non bis in idem material, pilares básicos de todo sistema sancionador, también en el ámbito asociativo‑deportivo.
Además, la competencia de UEFA se rige por su Reglamento Disciplinario, que establece, como regla general, un plazo de prescripción de cinco años para “todas las demás infracciones”, reservando plazos reforzados o regímenes específicos únicamente para supuestos de dopaje y de alteración directa de partidos (match‑fixing o soborno ligado a amaños).
La ausencia de cualquier imputación concreta de corrupción deportiva en sentido técnico, (el propio Real Madrid evita conscientemente dicha expresión y no identifica un solo encuentro amañado) impide subsumir los hechos en las categorías excepcionales, por lo que sólo cabe aplicar el régimen ordinario de prescripción, ya consumado.
A ello se añade que el eventual “expediente informativo” abierto en su día por UEFA no puede considerarse, ni formal ni materialmente, como acto inequívoco de incoación disciplinaria con aptitud interruptiva del plazo de prescripción. La distinción entre actuaciones de mera investigación preliminar y la apertura de un procedimiento sancionador stricto sensu es un estándar consolidado tanto en la praxis federativa como en la jurisprudencia del TAS.
Reactivar hoy un mero expediente informativo equivaldría, en términos jurídico‑disciplinarios, a incoar ex novo un procedimiento sobre hechos ya extinguidos.
Por último, no puede desconocerse que los mismos hechos se hallan sometidos a investigación penal por los tribunales españoles. La prejudicialidad penal impone una deferencia reforzada hacia la jurisdicción estatal, que ostenta la competencia primaria para la calificación jurídico‑penal de los hechos.
Cualquier pronunciamiento sancionador anticipado por parte de UEFA o FIFA, además de incidir sobre un cuadro fáctico ya prescrito en el plano disciplinario, supondría una injerencia en la esfera de la jurisdicción penal nacional y comprometería principios esenciales como la presunción de inocencia y el debido proceso.
En consecuencia, la petición de reapertura formulada por el Real Madrid C. F., es jurídicamente inviable por prescripción y prejudicialidad penal, y está condenada a quedar en un mero gesto estéril, sin efecto jurídico alguno.
🚨OJO A LO QUE CUENTA Javi Herráez
➡️Cucurella le habría dicho a Militao "Cállate puto mico" en pleno partido
Ese 'mico' en catalán es mono; el acta no refleja nada, veremos si el Madrid lo denuncia ante el Comité de Competición
Aleix Muliner, 22 años: «Soy catalán y voy con España en el Mundial. He visto mucha gente en Barcelona que no, y no lo llego a entender» https://t.co/JDhqNKSShb
Vistos los espectáculos de Madrid y Barcelona, indudablemente a los madrileños nos surge la pregunta de si esto es a lo máximo que puede aspirar nuestra ciudad.
Es preocupante (y triste) ver cómo cada evento organizado por la Comunidad o la ciudad está impregnado de un tufo casposo, antiguo y rancio.
Cada vez que Madrid intenta organizar un gran evento queda en evidencia un problema que va mucho más allá de la logística: la absoluta falta de imaginación de quienes gobiernan esta ciudad y esta comunidad.
Mientras otras ciudades entienden que los grandes acontecimientos son oportunidades para proyectar modernidad, cultura, creatividad y una visión de futuro, aquí seguimos instalados en una mezcla de autocomplacencia, propaganda y una estética de otra época.
Mucho ruido institucional y mucha foto, pero una nula capacidad para construir algo que realmente emocione, atraiga o deje huella.
Nos podrá gustar más o menos el Papa. Podremos estar más o menos de acuerdo con la Iglesia, e incluso debatir sobre el desembolso de su visita. Pero es incuestionable que el impacto emocional y espiritual para millones de personas es brutal, y que la movilización ciudadana y mediática alrededor es la que es. Nos guste o no.
Viendo el maravilloso espectáculo organizado en Barcelona, inevitablemente el pseudo baile de fin de curso organizado en el Bernabéu queda a la altura del betún.
No se trata de un caso aislado. Se me vienen a la cabeza cientos de ejemplos (como el cartel del Orgullo de hace un par de años, con tacones y preservativos)
Tampoco es casualidad. Es la consecuencia de la mentalidad casposa de quienes la gestionan. Porque cuando durante años se repite el mismo patrón de eventos grises, previsibles y con un evidente tufo rancio, ya no estamos ante una casualidad ni ante un problema de ejecución. Estamos ante una forma de entender la política y la cultura.
Hay una derecha madrileña que presume constantemente de gestión, pero que cuando se trata de generar proyectos con ambición cultural, simbólica o internacional demuestra una pobreza de ideas preocupante. Confunde modernidad con marketing, liderazgo con autopromoción y libertad con ausencia de proyecto colectivo.
Madrid podría competir con cualquier gran capital europea. Lo que la frena no es la falta de recursos, ni de talento, ni de atractivo. Lo que la frena es quien la dirige.
@DAlvarez1976 Cateto es oír Bustamante gritando o cantar goles a Lama y González.
Lo de Barcelona es otra galaxia, clase, belleza y categoría.
Reconocelo