No hay justicia cuando la condena nunca termina.
Tras cumplir una condena injusta de 7 años, el régimen impone un nuevo juicio contra Igbert Marín Chaparro. Exigimos el fin del hostigamiento, el respeto a sus derechos humanos y su libertad inmediata. Su lucha también es la nuestra.
#QueSeanTodos #LibertadParaLosPresosPolíticos #DerechosHumanos #Venezuela
Hoy quiero empezar a ponerles nombre y apellido a quienes deben responder por lo que me hicieron.
Diosdado Cabello es, para mí, el principal responsable político de mi secuestro. Yo era “el preso de Diosdado”. Él sabía dónde estaba y públicamente habló de mí y de mi supuesta acusación por espionaje.
Después está la estructura de la DGCIM, que tuvo un papel central desde mi detención.
Javier Marcano Tábata, director de la DGCIM durante mi cautiverio. Alexander Granko Arteaga, vinculado a la estructura de Asuntos Especiales de la DGCIM y señalado públicamente por su rol dentro de ese aparato.
Luego aparece El Rodeo I, donde permanecí secuestrado.
Carlos Enrique Rincones Serven, “Tiburón”, fue director del penal durante el primer período de mi cautiverio.
Alexander José Martínez Endeiza, “Pater”, asumió posteriormente funciones de dirección.
Dentro del penal nunca conocíamos sus verdaderos nombres. Los uniformados (custodio) que tenían contacto con nosotros utilizaban seudónimos y tenían el rostro cubierto. Sus identidades las conocimos después.
También están quienes intervinieron desde la estructura judicial:
Tarek William Saab, entonces fiscal general de Venezuela.
Farik Karín Mora Salcedo, fiscal que intervino en la causa y en la audiencia en la que se sostuvo mi detención.
Carlos Enrique Liendo Acosta, juez que intervino en el proceso y que terminó acusándome de terrorismo.
Ese juez nunca tuvo una comunicación conmigo. Nunca me llamó. Nunca tuve un verdadero debido proceso.
Hoy ya pedí ante la Justicia argentina la detención y captura internacional de cinco funcionarios vinculados a mi caso.
Ahora voy por la DGCIM.
Quiero saber quiénes eran los hombres que me recibieron, quiénes me interrogaron, quiénes me torturaron, quiénes me trasladaron y quiénes dieron las órdenes.
Quiero sus nombres.
Porque detrás de cada uniforme, cada capucha y cada seudónimo había una persona.
Y esas personas tienen que responder ante la Justicia.
448 días no se olvidan. La verdad tampoco.
No es venganza. Es justicia.🇦🇷🇦🇷
En marzo de 2018 el teniente coronel Igbert Marín junto a 8 oficiales fueron acusados de instigación a la rebelión, traición a la patria” y delitos “contra el decoro militar”, pero la Fiscalía no mostró evidencias de sus acusaciones
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#ArmandoHistorias2023
Abelardo quito la suspensión de porte de arma en Colombia, ya los civiles pueden defenderse. El 99% de asaltos y atracos de los criminales son con armas obtenidas sin ningún permiso.
Se busca esta porquería en Bogotá o en ciudades cercanas. A esta hora estará bien lejos de Bogotá. Es la CACERÍA EN REDES SOCIALES. Lo queremos hoy mismo preso. Difundan la foto en sus redes sociales.
DIOSDADO CABELLO, DEJA DE USAR A LOS MILITARES PARA EXTORSIONAR
La situación con el caso de Marín Chaparro fue un video que grabó junto con unos compañeros y una oficial femenina en su unidad, alertando sobre la mala situación en que estaban las unidades militares. El video lo botaron, nunca se consiguio ni fue publicado y todo terminó siendo un chisme.
Le inventaron una conspiración con Rodríguez Torres, quien hoy está libre en España y viaja a Venezuela cuando quiere porque es amigo de Delcy y tuyo.
¿Hasta cuándo el ensañamiento con los militares?
¿Te duele que el joven haya tenido mejor promedio que tú en la Academia Militar y que no se uniera al cartel de los soles?.
Nunca llegó a cometer delito.