Que buen mensaje de Bad Bunny para Colombia:
“Quieren quitarme el río, y también la playa, quieren el gato mío, y que los pobres se vayan.
Hay que alzar la bandera en una cantina, que no quiero que a Colombia le pase lo de Argentina”
@sergio_fajardo es la hora de ir al lado correcto de la historia 🙏Además puede ser la gran oportunidad de ser presidente de Colombia en 4 años. Por favorrrrrrr! No dejemos el país en las garras de la mafia y el facismo.
Hoy Rafa Jódar ha jugado contra Jannik Sinner, el número 1 del mundo, en cuartos del Madrid Open. Ha perdido 6-2, 7-6. Tiene 19 años.
Y lo que ha pasado en ese segundo set merece ser contado.
Jódar tuvo 7 bolas de break. Siete oportunidades de romper el servicio del mejor tenista del mundo. Sinner sacó un winner en cada una. No falló Jódar. Respondió Sinner. Diferencia importante.
El tie-break se lo llevó Sinner 7-0. Así acaba un partido contra el número 1 cuando tienes 19 años, llevas 3 meses de profesional y estás jugando en la Caja Mágica con Raúl González mirándote desde la grada.
Pero lo que me tiene pegado a esta historia no es el resultado. Es una imagen.
La imagen de su padre. Solo. En el banquillo. Sin nadie más. Una fila entera de asientos vacíos a los lados.
Mientras otros tenistas viajan con séquitos de entrenadores, preparadores físicos, psicólogos, nutricionistas, mánagers y analistas de datos, Rafa Jódar senior se sienta ahí solo. Él lo entrena. Él lo gestiona. Él planifica las sesiones. Él decide cada paso de la carrera.
Y cuando llega a casa, corrige exámenes. Porque es profesor de Educación Física en un instituto de Leganés.
Rafa Jódar hijo creció en Arroyo Culebro, un barrio humilde de Leganés. Entre parques y bloques de pisos. Ni academia de élite ni patrocinadores desde niño. Se formó en el Club de Tenis Chamartín y se fue a jugar a la universidad de Virginia. En enero estaba en el puesto 166 del ranking ATP.
Hoy es el número 34 del mundo. En tres meses. A 7 puntos de ser cabeza de serie en Roland Garros.
Lo que ha hecho en esos tres meses no es normal. Ganó el ATP 250 de Marrakech — el sexto español en ganar un torneo ATP con menos de 20 años, junto a Nadal, Alcaraz, Moyá, Ferrero y Robredo. Semifinales en el ATP 500 de Barcelona. En Madrid eliminó a De Miñaur, número 8 del mundo, y a Joao Fonseca.
Si ves vídeos suyos en Australia en enero y lo ves hoy, parece que han pasado 18 meses. No tres.
Y todo esto con su padre solo en el banquillo.
"Es mi entrenador desde niño, mi mánager. Somos uno. Yo siempre miro al box y solo está él. Y así es muy fácil."
El padre es quien le baja los humos. Quien le recuerda cada día que sigue siendo el mismo chaval de Leganés. "Que no me crea nadie que no soy."
Cuando Sinner terminó el partido, escribió en la cámara: "What a player." En rueda de prensa dijo: "España siempre ha tenido jugadores increíbles. Ahora tienen uno más."
El número 1 del mundo diciendo eso de un chaval de 19 años de Arroyo Culebro al que entrena su padre, un profesor de instituto.
Asusta pensar dónde puede llegar cuando se rodee de más profesionales. Pero algo me dice que su padre seguirá ahí. Solo. En esa fila vacía. Siendo lo único que Rafa necesita mirar cuando el partido se complica.
Hay historias que merecen ser contadas. Esta es una de ellas. Cuento más así en mi newsletter diaria gratuita 👉 https://t.co/OKv2ONco0a
«Puede ser que logremos ser felices».
Mario Benedetti decía que la sencillez es una de las formas más difíciles de la complejidad. Aquí utiliza la estructura del soneto para hablarnos, con un registro cercano, sobre nuestro anhelo de felicidad.
Querido Inti (@intiasprilla), se me arruga el corazón de solo pensar en ya no verde defender, con la berraquera que te caracteriza, las luchas que dabas con ese espíritu progresista.
Colombia solo tiene agradecimiento para ti y esperamos verte pronto 🙌🏻