En el fútbol todo tiene su momento y su contexto, y el de Silvera hoy es una traición. Porque mientras sus compañeros tenían un objetivo, él negociaba con el rival de la final. Traicionó a sus compañeros, traicionó a Diego Aguirre, traicionó a la gente, traicionó a Peñarol.
Ahora es 200 veces más chico. Menos clásicos, menos libertadores, menos uruguayos y menos gente. Traicionó a sus compañeros, al DT y a más de la mitad del país. Quedará en su consciencia.
qué hermosa sensación de abrir un regalo y ver que es algo que mencionaste una vez de manera inconsciente y sentir que alguien te prestó atención como para recordarlo y hacerte feliz con eso.
Qué hermosa sensación de abrir un regalo y ver que es algo que mencionaste una vez de manera inconsciente y sentir que alguien te prestó atención como para recordarlo y hacerte feliz con eso.