Ahora me lo tomo con más calma, pero qué duro es ver cómo cambió mi forma de ver y querer a las personas. Ya no idealizo, ya no me entrego igual. Aprendí a poner límites, pero en el fondo extraño la inocencia con la que solía querer.
Consentir a una mujer no siempre implica dinero. Incluye tiempo, atención, estar presente emocional, física y mentalmente. El dinero va y viene, pero cómo la haces sentir permanece para siempre.