En la argentina de hoy es mas fácil ser violadOr, descuartizar a una menor, robar millones de dólares, dejar sin medicación y tratamientos a discapacitados. Que simplemente ser mujer. Ni hablar si sos una mujer y COMETES UNA EQUIVOCACIÓN. Ahí directamente mereces pagar con sangre
me sigue sorprendiendo la VIOLENCIA que hay en este país, están atacando a flor peña como si hubiese no se, ASESINADO A ALGUIEN y literalmente se quedó sin trabajo por mencionar una fake news en un programa Y PIDIÓ DISCULPAS MIL VECES, que más están esperando? de buena fe pregunto…
Cuidado con la idea de que "todos somos reemplazables". Algunas personas son verdaderamente únicas. Si las pierdes, la vida no te dará otra versión; no se encuentra a ciertas almas dos veces.
Victoria trabajó diez años en una morgue. Empezó a los 23 y se fue a los 33. Nada la sorprendía ya. Había visto de todo.
Choques, sobredosis, suicidios, homicidios. Cientos, miles de cuerpos. Un día le pregunté qué era lo que nunca se olvidaba. Se quedó callada.
Después habló.
“No son las escenas fuertes. No son las heridas ni los rostros irreconocibles. Eso, con el tiempo, deja de impactar.”
Lo que se queda contigo es lo cotidiano.
Una mujer joven, 25 años. Bonita, bien arreglada. Sin marcas. Parece dormida. Junto a ella, una nota: “Mamá, perdóname”.
Un hombre de unos 40. Traje caro, cuerpo fuerte.
En su bolsillo, la foto de su hija. Atrás decía: “Al mejor papá del mundo”… Murió de un infarto mientras entrenaba.
Una abuela, manos llenas de arrugas. Las uñas perfectas, con dibujos. Su nieta se las había pintado el día anterior.
¿Sabes qué tenían en común? Todos tenían planes.
Boletos guardados. Citas agendadas. Mensajes sin enviar.
Una mujer estaba cocinando.
Las verduras seguían sobre la mesa.
En su lista de compras: pan, leche, flores para el cumpleaños de su mamá.
Un chico de 20 años.
En la mochila, libros y un regalo. Un anillo.
Iba a pedir matrimonio.
Victoria decía que los cuerpos destrozados no son lo que más asusta. Te acostumbras.
Lo que eriza la piel es ver personas normales, con vidas normales, planes normales.
Ahí entiendes que entre vivir y morir solo hay un instante.
Desde entonces, cada mañana me hago la misma pregunta:
¿Y si hoy fuera el último día?
¿Qué palabras sigo guardando?
¿A quién no he abrazado todavía?
La muerte no avisa.
No pide permiso.
Llega en medio de un día cualquiera,
rompe planes cualquiera,
y se lleva una vida cualquiera…
Por favor, elige la amabilidad. No seas quien provoque que alguien deje de comer, odie despertar o se sienta fuera de lugar. Lo que dices y haces deja huella.
PRESTA ATENCIÓN. Fíjate en tu esposo, tu novio, tu novia, las personas que dices amar. Cuando alguien empieza a dormir todo el día, a alejarse de todos, a perder el interés en todo, apenas come, apenas habla, apenas sonríe... eso no es 'ser flojo'. Eso es tristeza.
No es que estén siendo fuertes, es que están cansados. Cansados mental y emocionalmente. Y muchas personas sufren en silencio porque no quieren ser una carga.
No esperes a que sea demasiado tarde para notar las señales. Pregunta cómo se sienten. Pregunta si están bien. Cuida a tus seres queridos