No hay amor si no es recíproco. No hay amor si no es sano. No hay amor en el sometimiento. No hay amor en la cobardía. No hay amor en la mentira. No hay amor si no hay entrega.
No hay amor si te hace odiarte.
Por más que nos saquen la localia, la única y verdadera casa de la selección Argentina es y va a seguir siendo el Estadio Monumental.
La cancha donde levantamos el mundial, donde Messi levantó todas las copas y donde tuvo su despedida.
Vos sos pasajero, Tapia. La historia no.