Naturalizamos decirle a las niñas y mujeres: “avisá cuando llegues” “no te vistas así” “que no te metan nada en la copa”"no vayas a su casa” mientras no hablamos con nuestros hijos varones sobre CÓMO relacionarse con las mujeres a temprana edad.
El sistema educativo está erigido sobre el comportamiento femenino: si exponen una foto tuya ¿por qué te sacaste la foto? Si te violentan ¿qué hacías ahí? Si te insultan “y bueno, vos también”. Si abandonan a tus hijos “¿por qué no buscaste un buen padre?” Si te matan “quién mal anda, mal acaba”.
Creemos que la violencia forma parte de una “naturaleza masculina” difícil de modificar, a la que nos tenemos que adaptar: el chiste, el piropo, la presión por tener sexo y un tipo determinado de sexo, los comentarios denigrantes hacia sus compañeras, que digan que somos bobas con 12 años y no nos parezca grave, las fotos que intercambian de nosotras, que nos traten de gatos desde niñas, los youtubers y comunicadores que consumen que también nos violentan, y nadie nadie nadie aborda la educación con ellos: no tienen penalidades, no pierden espacios de poder, no los retan en los colegios ni en sus casas, y sobre todo, tienen vínculos primarios y secundarios que les dicen que lo que hacen “no es para tanto”. También tienen gobiernos enteros e ídolos que les dicen que las mujeres exageramos. Los varones se educan sabiendo que tienen el beneficio de un tipo de protección que radica en eximirlos siempre.
245 mil abortos registrados son 245 mil abortos que no se hicieron con una percha, agujas de tejer o ramas de perejil. Mis felicitaciones a todas las mujeres que se pusieron la lucha por el aborto legal al hombro.