Hoy el DIM salió en el primer tiempo con otra actitud: corrió, metió, quiso la pelota y quiso ganar. Pero el fútbol, después de 90 minutos, suele poner las cosas en su sitio: refleja lo que se trabaja, lo que se invierte, lo que se merece.
Y este Medellín se queda sin gasolina desde el banco y sin ideas desde la raya. Pobre en casi todo, salvo en su hinchada, que sigue poniendo el corazón donde otros ponen una cantidad de limitantes.
¿Es hora de tomar decisiones? Porque cuando falla todo, la soga no pregunta: termina rompiéndose por la parte más delgada.
Hasta cuándo, DIM…
La suerte está echada, si bien el fútbol no aparecía, tampoco habían habido presentaciones vergonzosas; lo de hoy es una clara seña de que las horas de Perea están contadas, él jamás se ayudó y su grupo le ha perdido la confianza, no hay nada rescatable en este @DIM_Oficial
@horocorrea Luis Amaranto reconoció que sus prácticas son videos, no en campo. No lo ven como un líder sino como un compañero más. Los capos dividieron el camerino y los pelaos están desorientados. Los arqueros no salen en ningún tiro de esquina. En conclusión, es un manejo por WhatsApp.